El Tribunal Supremo de Justicia (TS) ratificó la fecha de las megaelecciones para el próximo 28 de mayo, después de que algunos sectores de la oposición intentaran varios recursos de nulidad.
Esta es la sexta campaña electoral desde noviembre de 1998. Para esta fecha se espera elegir la gran mayoría de los cargos públicos, desde la presidencia de la República hasta los miembros que representarán la Asamblea Nacional. Se elegirán 6251 cargos públicos: Presidente de la República, 165 diputados a la Asamblea Nacional, 12 diputados al Parlamento Latinoamericano, 5 diputados al Parlamento Andino, 23 gobernadores, 219 diputados para los Consejos Legislativos Estadales, 1 alcalde metropolitano, 13 concejales metropolitanos, 335 alcaldes, 2349 concejales y 3142 miembros de las Juntas parroquiales. A pesar de la importancia que supone estas megaelecciones, la atención de la opinión pública se centra en la pelea por el escalafón más alto, la presidencia de la República.
Para este proceso electoral se presentan tres alternativas: Hugo Ch vez Fr¡as, Francisco Arias C rdenas y Claudio Ferm¡n. No obstante, aunque existen tres candidatos presidenciales la gran disputa se centra entre los dos primeros. Ambos comandantes del 4F, primera rebeli¢n militar de 1992, que en aquella oportunidad se rebelaron ante el poder del puntofijismo y ahora se enfrentan de nuevo por el poder.
De nuevo est presente una polarizaci¢n en la sociedad, como en las pasadas elecciones presidenciales de 1998, pero con un ingrediente adicional: la traici¢n. Esta oltima representada por Arias C rdenas, que para muchos no es nueva sino que viene desde el momento en que Arias abandona el cuartel San Carlos para formar parte del equipo de trabajo del gobierno del ex presidente Rafael Caldera. Egn aquella ocasi¢n ya Ch vez coment¢: «Ah¡ marcha un patriota». Esta contienda tiene caracter¡sticas muy novedosas. Por primera vez, desde 1958, no se hab¡a vuelto a ver en Venezuela un proceso electoral con s¢lo tres candidatos presidenciales.
Los cambios pol¡ticos que se han ido desarrollando en el pa¡s han hecho desaparecer la participaci¢n de los partidos pol¡ticos tradicionales -por m s de 40 a_os- Acci¢n Democr tica (AD) y COPEI, quienes en esta oportunidad ni siquiera han presentado un candidato presidencial. De igual modo, se ha anulado, pr cticamente, a aquel multipartidismo (peque_os partidos pol¡ticos) que surgi¢ en 1988, como respuesta al evidente cansancio frente al bipartidismo, y que sobrevivi¢ hasta 1998.
Ahora podr¡amos estar frente a un nuevo bipartidismo representado por dos grandes figuras como l¡deres: Hugo Ch vez Fr¡as y Francisco Arias C rdenas. Para estas elecciones volver a surgir el llamado «voto castigo» que afectar tanto a Arias C rdenas como a Ch vez. A Arias por traicionar el ideal de la revoluci¢n bolivariana y convert¡rse en el candidato del puntofijismo y el neoliberalismo. A Ch vez por el desgaste l¢gico de a_o y medio de gobierno lleno de dificultades (crisis aguda en diversos sectores, tragedia natural del Estado Vargas).
En este proceso, las encuestas que se han realizado a nivel nacional muestran diferentes cifras, siempre en respuesta de intereses particulares.
Para la encuestadora Datan lisis, en un sondeo entre el 18 y 21 de marzo, Ch vez contaba con 43,1% intenci¢n de voto mientras Arias C rdenas 31,7%, lo que ubica la diferencia entre ambos en 11,4 puntos porcentuales. Por su parte, Claudio Ferm¡n registraba el 3,1%.
Sin embargo, otras encuestadoras muestran resultados distintos. Mercan lisis arroja: Ch vez 45%, Arias 41% -4 puntos de diferencia- y Ferm¡n 6%. En cambio para IVAD los resultados -para el 6 de abril- fueron: Ch vez 55,8%, Arias 27,8%, Ferm¡n 5,7%, es decir que Ch vez aventaja con 28% en intenci¢n de votos. Se estima que Arias C rdenas gane en los estratos A, B y C mientras que Ch vez gane en los sectores D y E de la sociedad.
En esta oportunidad, Ch vez no ganar con la mayor¡a de los votos ni con la misma legitimidad con la que triunf¢ el 6 de diciembre de 1998. Pero su victoria sigue siendo indiscutible.
Arias C rdenas sombra del puntofijismo
Arias C rdenas ha acusado a Ch vez de desvirtuar el proceso revolucionario que los llev¢ a la rebeld¡a y a la acci¢n pol¡tica. Considera que el pa¡s se ha convertido «en una repetici¢n de la vieja cultura, de los viejos m’todos que, de imponerse en Venezuela como partido onico, ser¡a la negaci¢n de lo que queremos que sea la Quinta Repoblica». Basa sus cr¡ticas en que Ch vez mantiene en el poder a altos funcionarios – espec¡ficamente Luis Miquilena, presidente de la Comisi¢n Legislativa Nacional y el canciller de la Repoblica, Jos’ Vicente Rangel- que no creen en el proyecto revolucionario y que est n inmersos en una serie de actos de corrupci¢n. Por esto, insiste en que «el juramento en el Sam n de G_ere no fue para favorecer amigos ni ocultarle sus debilidades. Es un asunto de honor que me obliga a asumir una posici¢n seria. Tengo una visi¢n bien clara de los principios, muy distinta a la visi¢n de la camarilla que rodea a Ch vez. No voy a imitar a Estados Unidos, pero tampoco me disfrazar’ con una camiseta del comandante Fidel Castro».
«Esta separaci¢n tiene razones que obedecen a principios y a una visi¢n de la realidad (…) Esta separaci¢n parte de que Ch vez se neg¢ absolutamente a o¡r (…) Ch vez no tiene condiciones para conducir la construcci¢n de la V Repoblica y le he dicho a los compa_eros que le estoy salvando la imagen a Ch vez. Por segunda vez, le estoy diciendo, bueno compa_ero hasta aqu¡ lo hiciste bien, pero ahora viene un relevo y ese relevo es necesario para salud del pa¡s y la posibilidad de construirlo. Hay que revelar a Ch vez y ‘l tiene que asumirlo».
Aunque insiste en que no acepta el apoyo de los partidos AD y COPEI, la realidad es otra. Es el candidato del puntofijismo y se aprecia claramente en las zonas del interior del pa¡s, donde la maquinaria del puntofijismo sigue actuando.
Ha sabido manejar un mensaje moderado que ha ido colando en los sectores m s altos de la sociedad. Mantiene que no s¢lo proteger a los m s despose¡dos sino que ayudar a recobrar su estatus a la clase media. Con el lema: «Por tu seguridad y la de tu familia» ha logrado el apoyo de los sectores m s privilegiados del pa¡s (empresarios, medios de comunicaci¢n y hasta del embajador de EE.UU, Jhon Maistor quien realiz¢ una visita al Consejo Nacional Electoral, justo una hora antes de que Arias inscribiera oficialmente su candidatura presidencial). As¡ pues, se presenta Arias C rdenas a esta contienda pero su contrincante no va solo va con el pueblo.
Arrollaremos con dignidad y amor
Por su parte, Ch vez continoa desarrollando su programa de gobierno, bajo los planes de reactivaci¢n econ¢mica y social anunciados para el a_o 2000. Se enfrenta de nuevo a un proceso en el cual la gran mayor¡a de los medios de comunicaci¢n han desatado una campa_a tendenciosa en su contra. Basta con analizar el contenido de la informaci¢n publicada para darnos cuenta qui’n es el candidato presidencial de los grandes due_os de medios. Sin embargo, Ch vez ve esta batalla como un nuevo reto. «Vamos a ganar otra vez por knock out».
Da fe de que el proceso revolucionario sigue en marcha y no tiene vuelta atr s. No obstante, hace un llamado al pueblo para que cuide el proceso y est’ alerta pues apenas est comenzando y no est consolidado. «Para que coja cauce, fuerza, permanencia y seguridad tenemos que trabajar muy duro todav¡a. Desde que naci¢ est siendo amenazado, no podr n detenerlo».
Ch vez qui’n denomin¢ a su contrario Frijolito II -en referencia a Henrique Salas R»mer- se_ala que la estrategia va a ser la misma, la ofensiva ser como siempre «con todo». «Por eso llamo al pueblo a sumarse a esta nueva batalla. Arrollaremos a la fuerza contraria con dignidad y amor. La candidatura m¡a est en la calle y a la calle voy. Llamo a todos a la lucha, a la batalla».
Ch vez hizo menci¢n a la historia y record¢ las traiciones de Francisco de Paula Santander y de Manuel Piar afirmando que esta oltima no fue perdonada por el Libertador porque pon¡a en peligro el proceso de independencia. «Cuando hay una traici¢n en batalla, delante del enemigo, eso no se puede perdonar, as¡ que, pensando en la historia, Bol¡var le perdon¢ la vida a Santander, pero no perdon¢ a Piar, porque el gesto de Piar, pon¡a en peligro la revoluci¢n de independencia, la disciplina en el Ej’rcito. Podemos perdonar cualquier cosa, pero las traiciones premeditadas, alevosas, las traiciones preparadas con tiempo, con frialdad, calculadas, eso no podemos perdonarlo y no por nosotros, sino por el pueblo venezolano».
Reiter¢ su llamado a la uni¢n y asever¢ que los deseos de divisi¢n de sus oponentes no lo afectar n ni a ‘l ni a su pueblo. «Por eso lucharemos juntos».
La Iglesia se destapa
Como nunca antes, la Iglesia se ha caracterizado en este per¡odo de gobierno por dejar bien clara su posici¢n en los diferentes procesos electorales. Por supuesto en esta ocasi¢n no dej¢ pasar la oportunidad para cuestionar al gobierno.
La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) manifest¢ que no participar como observador en la comisi¢n de auditoria que velar por la transparencia en las megaelecciones del 28 de mayo porque rechazan los nombramientos realizados por el gobierno.
Para el monse_or Baltasar Porras, «hay cuestionamientos muy serios sobre personalidades importantes dentro del propio gobierno, ante los cuales las autoridades competentes, habiendo sido tambi’n designadas a dedo, no proceden como debe ser». De igual forma, indic¢ que el «Congresillo» -Comisi¢n Legislativa Nacional- «que no representa al pueblo por ser designado a dedo, debe permitir que sea en las urnas, el d¡a de las elecciones, cuando los venezolanos decidan la destituci¢n de alcaldes y gobernadores». Por todo esto considera que en Venezuela se est en presencia de un «resquebrajamiento de la confianza y del sentido de la verdad de las instituciones m s importantes del pa¡s».
Ante estas declaraciones ambos candidatos presidenciales se manifestaron. Arias C rdenas expres¢ satisfacci¢n por el pronunciamiento de la Iglesia. «La reacci¢n es tard¡a pero oportuna». Arias sostiene que «no habr fraude electoral pues los propios ciudadanos lo impedir n».
Por su parte, Ch vez consider¢ que las declaraciones de «algunos obispos» son muy irresponsables» al se_alar que no habr elecciones limpias en el pa¡s. Ch vez indic¢ que «habr¡a que preguntarle a esos obispos d¢nde estaban ellos cuando verdaderamente los miembros del Consejo Supremo Electoral anterior, que fue eliminado, s¡ eran designados por las copulas de los partidos pol¡ticos». Asimismo se_al¢ que la posici¢n de la CEV no representa la postura de toda la Iglesia Cat¢lica.
Ch vez garantiz¢ la transparencia e imparcialidad en el proceso electoral del 28 de mayo de 2000.
Por Goizeder Odriozola
