Estos días, al comentar con mis amigas el accidente de Soria, en más de una ocasión ha salido la pregunta con que encabezo esta carta. Si es tan bueno y poderoso, +por qué permite una cosa así a gente tan joven y que además se dirigían a unas colonias para mejorar su formación?. Sólo Dios tiene la respuesta sobre el por qué y el para qué del sufrimiento de estos inocentes, como el de tantos otros que están sufriendo o muriendo por el aborto, el terrorismo, las mafias de inmigrantes y esclavos/as, etc. Y pienso también que Dios no ha puesto mucho interés en que entendamos intelectualmente ahora este tipo de misterios. Pero que sí nos ha dicho algo mucho más importante para cuando llegan estos momentos: que no es indiferente ni lejano a nuestro dolor, pues nos ha dado a su propio Hijo, el inocente por antonomasia, que se ha hecho solidario, con la peor de las muertes, de los sufrimientos más terribles que nos puedan sobrevenir. +l abandonó a su Hijo en la Cruz para que no nos quepa duda de que no nos ha abandonado a nosotros. Y con la resurrecci¢n de su hijo, nos ha dicho tambi’n que la pel¡cula, aunque dura, tiene un final maravilloso.
Mireia M Aguilo Ros
Barcelona
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