Ante todo felicitar a la Iglesia y a su doctrina por el sentido común, de aplicar el principio ético de «lo que mal empieza, mal acaba», en esto de los preservativos como medio para prevenir el SIDA. Leo en los medios de comunicación: «Gino Concetti, colaborador habitual de L’Obsservatore Romano, el diario del Vaticano, rechaza con energía cualquier crítica contra esa doctrina de la Iglesia -enunciada por Pablo VI en la encíclica Humane Vitae y repetidamente confirmada por Juan Pablo II, quién juzga la contracepción tan ½objetivamente ilícita+, como para que ½pueda ser nunca, por ninguna razón, justificada+-, y recalca que ½observando el Evangelio, y aceptando la castidad y la pureza es como se evitan las enfermedades contagiosas+.
Lo contrario, es decir, mantener relaciones sexuales con personas infetadas en una temeridad y es de necios, es como jugar a la ruleta rusa; como decimos en nuestra tierra, de «tanto ir el cántaro a la fuente, se termina rompiendo». O como leía en una pintada, «Contra SIDA, NO3Na». O de otra manera, contra SIDA ciencia y prudencia.
Mar¡a A. Gonz lez Jim’nez
CONTRA EL SIDA CIENCIA Y PRUDENCIA
223
anterior
