Cada día que pasa me convenzo más de que tenía razón el vicepresidente de la plataforma Colega en Andalucía, en sus recientes declaraciones a la prensa. Decía que había recomendado a sus afiliados no participar en el Día del orgullo gay (Gay Pride) porque piensa que todo lo que sea montar numeritos raros perjudica a la causa gay. No se puede pretender convencer al público de la normalidad de la homosexualidad mediante actuaciones poco normales. El problema está en que, como la homofilia no es, médicamente, una orientación normal sino patológica de la inclinación sexual, los gays tienen difícil reprimir su propensión a hacerse notar, que es un mecanismo compensatorio del intenso sentimiento de autocompasión que acompaña a la mayoría de las versiones de esta desviación psicoafectiva. Y de este modo acaban incurriendo en la delatadora contradicción de promover la causa gay haciendo cosas raras: como el numerito que montó el otro día el teniente coronel Sánchez Silva, saliendo del armario. Lo frustrante ha debido ser que no ha conseguido la pol’mica que buscaba, porque el Ministerio de Defensa le respondi¢ que no entend¡a que ese se_or pretendiera convertir en problema poblico una öcuesti¢n personal+. Y es que la gente normal -y en nuestro ej’rcito parece que aon predomina este tipo de gente- no ve l¢gico airear sus intimidades sexuales.
Luisa M S nchez P’rez
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