Aunque todavía son mayoría en EE.UU. los partidarios de la pena capital, el conocimiento de los errores de este sistema está suscitando cada vez más dudas sobre la conveniencia de mantenerlo. Tan llamativos y reiterados son los fallos del sistema que hasta el gobernador de Texas, el Estado donde se han producido 418 de las 632 ejecuciones realizadas en EE.UU. desde 1976, ha concedido por primera vez en cinco años un período de gracia de treinta días a Ricky McGinn, para que se revisaran las pruebas con un análisis del ADN. El debate social se ha enconado en cuanto se han conocido datos que demuestran que la mayoría de las sentencias de muerte son consecuencia de unos procesos legales desarrollados con una escandalosa baja calidad: una clamorosa injusticia que no se debe a prevaricación de los jueces, sino al mismo sistema judicial, que provoca en la práctica la indefensión de la mayor parte de los criminales, pues ni tienen fondos para pagar a un buen abogado ni están en condiciones de financiar las pruebas cient¡ficas del ADN. Por ejemplo, en el caso del mencionado Ricky McGinn el prenda de su abogado hab¡a sido censurado dos veces por las autoridades de Texas a causa de su actuaci¢n en dos casos anteriores, y hasta hace pocos meses hab¡a ignorado por completo la cuesti¢n de las pruebas del ADN. Me parece muy injusto que una sociedad elimine a los delincuentes que, por su marginaci¢n, no pueden defenderse.
Antonio Arjona Mart¡nez
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