Con el título ½Perder el miedo a la clonación terapéutica+ un teólogo de Guadix publicó en un medio un artículo en que se separa de la enseñanza oficial de la Iglesia sobre el tema. Compara las reticencias iniciales de algunos cuando comenzaron los trasplantes, con el actual rechazo de la clonación terapéutica, olvidando que ésta, a diferencia de los trasplantes, supone dos pasos nunca éticamente admisibles: crear vida humana de forma inhumana, y matarla después al extraerle sus células-madre. Y es que para éste teólogo un buen fin puede justificar procedimientos inicuos: ½El asunto -dice- no es si la técnica es, en sí misma, buena o mala, sino cuáles son los objetivos que el ser humano quiere alcanzar con ella. El problema no es tanto de medios cuanto de fines. Lo que está aquí en juego es la moralidad de los fines de la vida humana+. Por eso, concluye, ½si la clonación se inscribiera dentro de un marco general de respeto al ser humano, a la vida y a la naturaleza…, entonces la clonación podr¡a no ser, en casos excepcionales, completamente incompatible con la dignidad del ser humano+. Leyendo cosas como ‘sta, uno saca la impresi¢n de que ten¡a raz¢n el que dec¡a que, si se te pierde la cartera, reza para que no la encuentren ciertos moralistas, de ‘sos que son siempre capaces de encontrar una buena excusa para no devolv’rtela.
Ana Carvajal Becerra
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