En una ôdemocracia imperfectaö, el fraude está a la orden del día, la independencia de los poderes es una quimera, la libertad de expresión una utopía. La democracia imperfecta no escatima en gastos, cuando de sobornos se trata. En este tipo de regímenes, la represión y lo atentados, contra los opositores, son materia corriente.
Un sin fin de características podrían ser enumeradas, pero que mejor que pasar a ilustrar, con ejemplos, tan tediosa enumeración.
Una ôdemocraciaö latinoamericana – en un proceso electoral reciente – a practicado, fiel a su principio de régimen ôimperfectoö, una serie de irregularidades, entre ellas la falsificación de un millón doscientas mil firmas a favor del partido gobernante.
Un ôdemócrata imperfectoö, utilizó el erario nacional para solventar su campaña electoral. Los ôserviciosö, valga la redundancia, del Servicio de Inteligencia Nacional son utilizados en la campaña electoral.
En una ôdemocracia imperfectaö, los periodistas que no comulgan con el r’gimen son amenazados, torturados, en fin, silenciados.
Los opositores, son reprimidos, detenidos, golpeados, desaparecidos, por tener la osad¡a de oponerse a la elite gobernante.
Otra de las pr cticas de las «democracias imperfectas» es sobornar a los opositores, el precio para garantizar la » incondicionalidad al gobierno» asciende a la cifra de 10 mil d¢lares.
A estas alturas el lector se estar preguntando, en qu’ pa¡s latinoamericano la «democracia imperfecta», es el r’gimen pol¡tico imperante A decir verdad, este r’gimen es practicado en muchos pa¡ses del continente, pero, en esta ocasi¢n, nos detenemos en uno de ellos.
El concepto «democracia imperfecta» vale aclarar no nos pertenece, su autor es el primer mandatario peruano, «ganador» de unas elecciones en la que fue onico candidato. Fujimor¡ as¡ ha calificado el r’gimen que ‘l preside desde hace ya 10 a_os.
La «democracia imperfecta» es la construcci¢n de una elite que no ceja en su empe_o por perpetuarse en el poder.
Un r’gimen democr tico no es tan s¢lo la sumatoria de mecanismos institucionales, sino asimismo ‘ste encuentra su fundamentaci¢n en acuerdos sociales sustentados en principios ‘ticos que son irrenunciables. Claude Lefort dec¡a que la democracia es el sistema que «nos invita a reemplazar la noci¢n de un r’gimen regulado por leyes, de un poder legitimo, por la de un r’gimen fundado en la legitimidad de un debate sobre lo leg¡timo y lo ilegitimo, debate forzosamente sin garante y sin t’rmino».
Las «elites pol¡ticas» peruanas han, como sosten¡a Esteban Echever¡a, «proclamado la ley y ha reinado la desigualdad m s espantosa», en el Pero, ellos los «dem¢cratas imperfectos» han «gritado la libertad y ella ha existido para un cierto nomero, (…) han dictado leyes y estas s¢lo han protegido a los poderosos. Para los pobres no se han hecho leyes, ni justicia, ni libertades individuales, sino violencia, sable, persecuciones (…)».
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
