La guerra es la barbarie que llega a nublar las inteligencia y a cometerse tremendas atrocidades. Humildemente me sumo a la petición de acciones para detener la campaña de esterilización masiva aplicada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a niñas reclutadas a la fuerza e integradas a la guerrilla.
Diversas personalidades e instituciones de Barrancabermeja, entre ellas el Obispo de la diócesis, donde los médicos forenses descubrieron la política de implantación de dispositivos intrauterinos (DIUs) en las «niñas de la guerra», hizo un llamado a la comunidad internacional «para que esta situación no pase desapercibida y los responsables sean castigados», según leo en la prensa.
Es increíble que esto se haga. Este hecho merece todas las sanciones posibles porque es un abuso total a la dignidad y la libertad de las mujeres, más aún cuando son menores. Es una situación que se tiene que revisar y definir seriamente.
El método de aplicación de DIUs en las menores qued¢ al descubierto tras los an lisis forenses de Medicina Legal a los cuerpos de once guerrilleras muertas, nueve de ellas menores, durante la «Operaci¢n Berl¡n» lanzada por el ej’rcito colombiano en Surat (Santander). Todos los cuerpos ten¡an «T» de cobre.
Las FARC est n reclutando ni_os y ni_as en la zona de distensi¢n, de acuerdo a las quejas que han recibido de los padres y dem s familiares de los menores que se han unido a las FARC involuntariamente. A las menores las explotan sexualmente, los someten a trabajos forzados y, lo peor, las exponen a la muerte al hacerlas participar en el conflicto.
Ana Carvajal Becerra
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