Vaya por delante que me parece inadmisible el gesto de Ariel Sharon, líder de la oposición israelí, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. Pero resolver estos agravios con sangre no es procedimiento: las desavenencias religiosas nunca deben llevar a la confrontación violenta, pues el Dios vivo es el Dios de la paz y no del odio. Además, no me parece muy coherente que los palestinos reaccionen como lo han hecho por un gesto provocador aislado y sin embargo no les parezca una provocación intolerable construir una monumental mezquita en la explanada de la Basílica de la Anunciación de Nazaret, lugar tan entrañable o más para los cristianos que la Explanada de las Mezquitas para ellos. No se puede ir por la vida aplicando un doble rasero, uno para las cosas que te afectan y otro para las que conciernen a los demás: rechazar las provocaciones cuando las padeces y regodearte en ellas cuando las inflinges a otros; o pedir subvenciones para practicar el culto islámico y privilegios legales cuando est s de inmigrante en un pa¡s occidental, y luego negar la libertad religiosa e imponer la sharia o ley isl mica a los cristianos que viven en pa¡ses isl micos. No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.
Camilo Amaro Alonso
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