Hay un tema candente que es prevenir el SIDA. Un obispo al parecer ha decicidido apostar por él. Tal vez antes deba plantearse las siguientes consideraciones acerca del preservativo.
El preservativo se describe como una bolsa de plástico, látex, que se aplica al pene en erección para evitar el paso de espermatozoides.
Su efectividad anticonceptiva, bajo condiciones habituales de uso, los más entusiastas lo colocan entre el 85 y el 97% (1).
En este sentido estoy con Oscar Fernández en un medio de comunicación El 20 de mayo de 1983, los investigadores Francois Barré-Sinoussi, Jean-Claude Chermann y Luc Mantagnier, del Instituto Pasteur de París, firmaban un artículo en la revista americana «Science» en el que anunciaban haber aislado el virus que provocaba una misteriosa enfermedad que apenas empezaba a conocerse.
En la actualidad el preservativo se está promoviendo como medio para evitar el contagio del SIDA. Algunas marcas lo anuncian en sus envases como: auxiliar en la prevenci¢n del contagio del SIDA («evitex»); auxiliar en la prevenci¢n de enfermedades sexualmente transmisibles («profam»); ayuda a prevenir las enfermedades de transmisi¢n sexual, incluyendo el SIDA («trojan»).
En la Revista del CONSUMIDOR nomero 228, se_ala que «el S¡ndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una enfermedad que amenaza la vida de la humanidad. Actualmente no existen vacunas que la prevengan, ni medicamentos que le permitan al enfermo recuperar la salud… Es importante subrayar que el uso del cond¢n – dicen ellos – es el m’todo m s eficaz, conocido hasta el momento, para mantener relaciones sexuales seguras. Su eficacia se basa en dos condiciones: la calidad de estos productos debe ser excelente y las indicaciones de uso deben respetarse» (2).
El Sistema Nacional de Salud lo se_ala como el onico m’todo que contribuye a la prevenci¢n de enfermedades de transmisi¢n sexual, incluyendo el SIDA (3).
Folleto: LA MUJER Y EL HIV-SIDA, de la SSA y CONASIDA
¨Qu’ es el SIDA?<
Es una enfermedad provocada por un virus llamado HIV (VIH en espa_ol) que puede entrar a nuestro cuerpo al tener relaciones sexuales con una persona infectada y mediante el intercambio de l¡quidos corporales (semen, l¡quido preeyaculatorio, flujo vaginal o sangre cuando existen heridas en la piel); a trav’s de transfusiones de sangre contaminada y, finalmente por contagio directo de la madre infectada al beb’ durante el embarazo o en el momento del parto.
¨C¢mo puedo evitar el contagio?
La manera de evitar que el Virus de inmunodeficiencia Humana entre en tu cuerpo durante las relaciones sexuales, es que tu pareja use siempre el cond¢n.
Folleto: ENFERMEDADES DE TRANSMISI.N SEXUAL, de la SSA (refiri’ndose tambi’n al SIDA)
o Use el cond¢n o preservativo en toda relaci¢n sexual extramarital.
o Si cambia la forma usual de hacer el amor con su pareja, es posible que adquiera una infecci¢n.
(Direcci¢n General de Medicina Preventiva)
El preservativo +previene realmente el SIDA?
1. Propagaci¢n
Mucho hemos escuchado del SIDA, y si no todos sabemos lo mismo sobre esta enfermedad, hay algo que la gran mayor¡a conoce y comparte: «quien enferma de SIDA, est condenado a una muerte m s pr¢xima de lo esperado».
Para 1991, a casi diez a_os de haber aparecido la enfermedad, hab¡a medio mill¢n de casos detectados en 163 pa¡ses. En 1994, la Organizaci¢n Mundial de la Salud afirmaba que 16 millones de adultos eran los infectados y cerca de 1 mill¢n los ni_os seropositivos.
En Estados Unidos el SIDA es la primera causa de muerte entre los norteamericanos de 25 a 44 a_os (4), y en Europa ocupa el mismo sitio entre los espa_oles de 25 a 34 a_os (5). -frica ocupa el 60% de los casos mundiales (6).
En noviembre de 1995, Peter Pilot, director general del Programa de las Naciones Unidas para el Control del SIDA (ONUSIDA), inform¢ que la enfermedad ha causado la muerte de m s de 4 millones de personas (7).
La Organizaci¢n Mundial de la Salud estima que para fines de siglo habr 30 millones de personas infectadas, de las cuales 7 millones estar n muriendo o habr n muerto para entonces (8).
M’xico ocupa el vig’simo cuarto lugar mundial en casos de SIDA, y el tercero en Am’rica. Se han detectado alrededor de 25 mil casos, 85% son hombres y 15% mujeres; de los que han muerto m s del 60%, casi 16 mil.*
El hombre, con su inteligencia, ha logrado combatir las enfermedades que lo afectan. Sin embargo, en la bosqueda de dar satisfacci¢n a sus instintos sexuales, ha pasado por encima de riesgos gen’ticos, enfermedades ven’reas y, ahora, de la proliferaci¢n de muertes por el SIDA.
Es obvio que cuando el hombre se comporta s¢lo por instintos, prescindiendo de su racionalidad, se expone a las agresiones naturales, que son defensas a conductas anormales.
El hombre no fabric¢ el SIDA, pero s¡ es responsable de su propagaci¢n … la historia as¡ lo atestigua, pues pasaron muy pocos a_os entre la revoluci¢n sexual y el aumento masivo del SIDA.
2. Campa_as de prevenci¢n
Contra el SIDA no hay tratamiento, la onica cura hasta hoy es la prevenci¢n.
Actualmente, gracias a las persistentes campa_as para prevenir tal enfermedad, un alto porcentaje de la poblaci¢n conoce las v¡as de transmisi¢n del SIDA, que principalmente son el contacto sexual promiscuo y el compartir jeringas entre los drogadictos; y en menor escala las transfusiones sangu¡neas y de madre a hijo durante el embarazo y parto. Para evitar el aumento de casos, las autoridades gubernamentales han desarrollado grandes campa_as para «concientizar» y «prevenir», principalmente a los grupos de alto riesgo, contra la enfermedad.
La campa_a con los drogadictos consisti¢ en distribuirles jeringas esterilizadas desechables. Con el tiempo, los hechos demostraron que esa «soluci¢n» aumentaba el nomero de farmacodependientes y de infectados de SIDA. Posteriormente se cambi¢ la estrategia dedic ndose a atacar directamente la drogadicci¢n y no una de sus consecuencias.
Para evitar el contagio de la enfermedad entre personas sexualmente activas, se hizo del preservativo el rey de las campa_as. La realidad ha demostrado que no disminuy¢ el nomero de enfermos y portadores del virus, pero en cambio logr¢ aumentar la poblaci¢n con vida sexual activa. Hasta hoy, se sigue creyendo en la «omnipotencia» del preservativo, pues es, segon se dice, el onico capaz de evitar el contagio del SIDA.
Pero, con estas campa_as se evita reflexionar sobre el comportamiento, pues proponen combates endebles, que no resuelven a fondo el problema e invitan a continuar con conductas peligrosas, promoviendo el uso del preservativo con slogans como: «el preservativo salva vidas», «porque te quiero me cuido», «usar preservativo es ser responsable», «el SIDA ataca sin distinci¢n, to puedes ser el pr¢ximo». Algunas campa_as dicen: «el preservativo salva vidas»; pero la ciencia demuestra que no es 100% seguro. Si es ineficaz para evitar los embarazos en el 12% de los casos y el virus del SIDA es treinta veces menor que la cabeza de un espermatozoide, +c¢mo podr evitar el contagio? Otro slogan sugiere: «porque te quiero me cuido»; pero +de qu’ hay que cuidarse?, +de protegerse utilizando el preservativo cuando se est siendo infiel al c¢nyuge? Si de verdad se quiere a la pareja, le seremos fieles; y si somos fieles, no hay de qu’ cuidarse. Lo onico efectivo para evitar el aumento de la enfermedad es transformar el «porque te quiere me cuido» en «porque te quiero te soy fiel». Se afirma: «usar preservativo es ser responsable»; pero, +qu’ es la responsabilidad? La capacidad de responder por nuestros actos y sus consecuencias. Es incompatible hablar de responsabilidad con aconsejar: «haz lo que quieras, disfruta el momento, s¢lo ¥cu¡date!» (9).
Es incompatible, porque promueve la infidelidad conyugal; y acaba por perderse el respeto a la mujer, llegando a considerarla como un simple instrumento de goce y no como la compa_era respetada y amada.
Otras veces se dice: «to puedes ser el pr¢ximo, el SIDA ataca sin distinci¢n». Esto no es verdad.
Para quien piensa que el virus no es discriminatorio, al primero que habr¡a que convencer es al mismo virus, pues sigue atacando a personas con cierta conducta (10).
Las conductas de riesgos est n constituidas por homosexualidad, drogadicci¢n (11), relaciones heterosexuales promiscuas y prostituci¢n.
Si alguien ha querido llamar conservadores a quienes se abstienen de esa conducta, el adjetivo les queda muy bien pues son precisamente ellos los que mejor se conservan contra la enfermedad (12).
3. La efectividad del preservativo
Es conocido que los condones se rompen y se resbalan, adem s de que muchos no superan las mejores pruebas de control de calidad.
En la revista del «consumidor», de febrero de 1996, apareci¢ un reportaje especial sobre la calidad de los condones. La investigaci¢n incluy¢ 26 marcas, tanto importadas como de manufactura mexicana. Las pruebas de verificaci¢n de calidad se basaron en la Norma Oficial Mexicana NOM-016-SSA1-1993, la cual establece las especificaciones sanitarias que deben cumplir los condones de hule l tex. Se realizaron distintas pruebas, para los efectos de lo que nos ocupa, s¢lo tomaremos en cuenta los defectos visibles y orificios no visibles.
Defectos visibles. Se llevaron a cabo an lisis para verificar la inexistencia de defectos tales como: orificios, rasgaduras, roturas, escurrimientos de material, partes d’biles, bordes distorsionados, etc. Se encontraron con que las marcas sheik elite, ramses sensitol y trojan plus ten¡an una calidad regular.
Orificios no visibles. El an lisis consisti¢ en llenar el producto con la cantidad de agua se_alada en la norma, para corroborar que despu’s de manipularlo por un tiempo espec¡fico, aquel no presentara fugas de agua. Bajo ese patr¢n de calidad result¢ que las marcas therso, flash, cowboy studded y sheik elite ribbed tuvieron una calificaci¢n de regular y las marcas everything y sico sensitive el resultado fue deficiente (13).
En Estados Unidos, la FDA acept¢ en 1987 que tienen un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no excede d¡a a 4 preservativos por 1000 (14). Ahora bien, la prueba de la permeabilidad ha demostrado que el l tex no es impermeable a las part¡culas del virus HIV (15). Los guantes quirorgicos de l tex, necesarios para el control de la infecci¢n, a menudo son permeables. La soluci¢n pr ctica es llevar dos pares de guantes. Esta t’cnica no parece pr ctica ni aceptable con los preservativos.
Estas pruebas de p’rdida de agua, distan de ser las m s seguras, como aparentemente lo son, los test el’ctricos de permeabilidad.
Recientemente retiraron del mercado la marca «Avanti» despu’s de estar disponibles en las farmacias durante m s de cuatro a_os. Las autoridades norteamericanas tomaron esta determinaci¢n al encontrar un ¡ndice de fallos del 14%, mientras que los fabricantes arrojaban datos de fracaso inferiores (16).
¨Cu l ser la tasa real de fallos de los preservativos que se utilizan en M’xico? +qu’ suceder con los que caen dentro de ese l¡mite y continoan a la venta? +qu’ eficacia real tendr n?
«… segon el Dr. Johanes Lelkens, profesor em’rito de anestesiolog¡a en la Universidad de Masstricht, el HIV es un peque_o disco de 0.1 micras de di metro. Actualmente, los tests el’ctricos de permeabilidad de los preservativos (s¢lo) son capaces de localizar agujeros de entre 10 y 12 micras, es decir agujeros unas 100 veces m s grandes que el virus del SIDA.
«Pero, +qu’ ocurre con los agujeros m s peque_os? simplemente que los tests no los localizan. En 1990, los profesores G.B. Davis y L.W. Schoroeder (‘Journal of Testing and Evaluation’) realizaron orificios de 1 micra de di metro (10 veces el tama_o del HIV) a los preservativos que hab¡an pasado los tests de control. El 90% de ellos volvieron a pasar la prueba como si no tuvieran agujeros. Un experimento similar dirigido por R.F. Carey (‘Sexually Transmitted Diseases’, 1992) lleg¢ a conclusiones similares.
«Pero no hace falta practicar los agujeros: en muchos casos ya existen. As¡ lo constat¢ C.M. Roland, del ‘Naval Research Laboratory’ de Washington: ‘la superficie de los preservativos aparece como una cubierta de cr teres que tienen un di metro de hasta de 15 micras, y con una profundidad de 30 micras ‘.
«M s importante aon para la transmisi¢n del virus es el descubrimiento de canales de 0.5 micras de di metro que traspasan la pared de parte a parte. Es decir, que existen pasillos que comunican el interior y el exterior del preservativo con un di metro cinco veces mayor que el HIV.
«Naturalmente, la presencia de los agujeros por donde se pueda colar el virus de SIDA no significa necesariamente que lo haga. La mejor manera de comprobar la seguridad que ofrecen los preservativos es un estudio sobre la frecuencia de la transmisi¢n del virus entre las parejas heterosexuales ‘HIV-discordantes’, es decir, en las que s¢lo uno de los miembros es seropositivo.
«Los resultados del onico estudio de este tipo realizado hasta la fecha han demostrado que el uso del preservativo reduce s¢lo en un 69% la posibilidad de contraer el SIDA (Susan C. Weller, ‘A Meta-Analysis of Condom Effectiveness in reducing sexually transmitted HIV’, 1993).
«En otras palabras en el 31% de los casos existe un peligro real de contagio del SIDA, … Por ello, la Dra. Helen Singer Kaplan, sex¢loga y directora del ‘Programa de Sexualidad Humana’, del Centro M’dico de la Universidad de Cornell, en Nueva York, opina que ‘confiar en los preservativos, es coquetear con la muerte’.
«El doctor Lelkens afirma que la causa del SIDA se encuentra en el ‘Acquired Integrity Deficiency Syndrome’, es decir, en la p’rdida de la integridad moral que ha comportado la ideolog¡a de la libertad sexual. ‘Quien no lo entienda as¡, o no quiera entenderlo, que sepa al menos que de seguridad, el preservativo ofrece tanta como el tambor de un revolver en la ruleta rusa'» (17).
Por lo que se puede decir que el cond¢n es como un Bungee Jump que falla en 1 de cada 4 que se lanzan.
Alguna realidad se indicar cuando se utilizan guantes especiales o doble guante en la atenci¢n de enfermos contagiados de este mal. Si esto se realiza con los guantes de cirujano para dar protecci¢n al cirujano y al enfermo +c¢mo se pretender ofrecer la misma seguridad en un preservativo que intenta la m xima sensibilidad?
Apareci¢ publicada una historia de 18 pacientes inadvertidamente infectados con hepatitis B por un solo cirujano (The New York Times, 22-III-94). Los sucesos se dieron lugar en Atlanta, en dos hospitales del sistema UCLA, en 1991. Cuando los 18 contrajeron la enfermedad a lo largo de 10 meses, las investigaciones detectaron un onico cirujano que hab¡a tomado parte en todas las operaciones. Durante las primeras operaciones estaba incubando la hepatitis B; luego de manifestarse la enfermedad cl¡nica, se convirti¢ en portador del virus. Se comprob¢ que el virus era id’ntico a la cepa onica que provoc¢ hepatitis en todos los pacientes.
Este brote de hepatitis B ense_a varias lecciones … La presunta forma de contagio merece menci¢n. Ningon error en la t’cnica quirorgica pudo explicar el contagio aparentemente producido durante la cirug¡a. Result¢ que el proceso de hacer nudos durante una hora, en una operaci¢n simulada, hizo que el cirujano tuviera los dedos lastimados, como hab¡a observado despu’s de las intervenciones reales. El cultivo del material de lavado del interior de los guantes desarroll¢ virus de hepatitis B. La teor¡a fue que las part¡culas virales pasaron la herida a trav’s de los poros en los guantes aparentemente intactos (18). Ciertamente el riesgo de contagio con virus de la hepatitis B es mayor que con el HIV, sin embargo, +qui’n garantiza que algo similar no puede suceder con el virus del SIDA?
En un desplegado que se titula «Derechos fundamentales de las personas que viven con VIH/SIDA» dice en el punto n¡ 2: «No est s obligado a someterte a la prueba de detecci¢n de anticuerpos del VIH ni a declarar que vives con VIH o que has desarrollado SIDA. Si de manera voluntaria decides someterte a la prueba de detecci¢n de anticuerpos VIH, tienes derecho a que ‘sta sea realizada en forma an¢nima y que los resultados de la misma sean conservados con absoluta discreci¢n». Al final aparecen CONASIDA, COMISION NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS, GRUPO DE INTERVENCION SOCIAL EN SIDA Y DEFENSA DE DERECHOS HUMANOS A.C. (GIS-SIDA), MEXICANOS CONTRA EL SIDA (MCSC) y PRO SALUTE NOVI MUNDI.
¨C¢mo se ve esto despu’s de conocer el caso de la Hepatitis B?
A diferencia del caso anterior, y en forma muy acertada, la Asociaci¢n de Licenciadas en Derecho del Estado de Sonora (ALDES), present¢ una ponencia en agosto de 1993 en la que equiparan ciertas conductas a las lesiones graves por contagio del SIDA, sancionando con pena de 3 a 7 a_os de prisi¢n, el hecho de que un sujeto, sabi’ndose infectado del virus, tenga relaciones sexuales con otra persona sin advert¡rselo, tipificando esta conducta como delito de querella en los casos en que el suceso ocurriera en matrimonio, promesa de matrimonio, concubinato o amasiato, en atenci¢n a la estrecha relaci¢n y v¡nculo afectivo que unen a las personas que figuran como activo y pasivo. Asimismo, por considerar sumamente grave la negligencia de aqu’llos que por su trabajo u oficio deben extremar precauciones de higiene y seguridad para evitar posibles contagios, se sancione espec¡ficamente a qui’nes por descuido en su actividad, transmiten el SIDA, porque la irresponsabilidad del profesional o prestador del servicio, quebranta la confianza que el usuario o paciente deposita, al acudir a ellos (19).
+No ser¡a necesario que estos datos se presentaran en los anuncios que promueven el preservativo? Seguramente disminuir¡a su uso, y tambi’n, las personas infectadas. Sin embargo abundan las declaraciones de fe en los preservativos.
Por algo la Oficina Suiza de Informaci¢n sobre el SIDA ha declarado que suponer que los preservativos ofrecen una protecci¢n fiable contra el HIV es una peligrosa ilusi¢n (20).
El D¡a Mundial del SIDA de 1997 aport¢ un balance epidemiol¢gico m s inquietantes. Las estimaciones de ONUSIDA y la Organizaci¢n Mundial de la Salud hablan de 30 millones de infectados, casi un 33% m s que en 1996. Aun cuando la poblaci¢n tiene la informaci¢n precisa sobre la gravedad de la enfermedad, las v¡as de contagio y los m’todos preventivos, la propagaci¢n de la enfermedad no remite. Si ante cualquier otra enfermedad las campa_as de prevenci¢n dieran resultados tan limitados +se continuar¡a con la misma estrategia? (21)
4. Giros en las campa_as
Cediendo, sin conceder, la efectividad del preservativo, har¡amos una pregunta +alguien cuerdo tendr¡a relaciones con un portador del virus utilizando el preservativo? Quiz sea absurdo preguntarlo, pero esto sucede continuamente, s¢lo que sin la certeza de que est’ infectado. Ante la duda, lo m s l¢gico ser¡a abstenerse.
Veamos el caso de los Estados Unidos…
«El ‘ICR Survey Research Group’ realiz¢ una encuesta a encargo del semanario ‘USA Weekend’, del grupo Ganet. En ella se observa que cerca del 65.8% de los adolescentes entre 12 y 14 a_os creen en el mensaje de que la abstinencia es buena.
«Entre aquellos con edades de 15 a 17 a_os, la proporci¢n sube. El 78.6% est a favor de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio» (22). Algo semejante ha sucedido en muchos otros pa¡ses como Italia (23), Espa_a, Holanda, B’lgica, Francia, Alemania, Rumania, Suiza y Chequia (24).
Las anteriores opciones siempre estuvieron vivas, pero nunca se les dio la importancia que hoy d¡a est n recibiendo. Porque o¡r hablar de abstinencia sonaba anticuado, retr¢grado y algunos la consideraban como una opci¢n imposible; lo mismo suced¡a con la fidelidad conyugal. Pero el panorama cambi¢ al darse cuenta que no es imposible ni anticuado sino, al contrario, una forma mejor de vivir: responsable y cien por ciento segura.
¨Por qu’ en M’xico las campa_as continoan promoviendo el preservativo?
Los preservativos se siguen promoviendo y fabricando, se ofertan y se compran, creando una gran industria con su venta. Lo que llama la atenci¢n es que las autoridades, conociendo la relativa eficacia del preservativo, continoen recomendado su uso, en lugar de dirigir la campa_a contra el SIDA en una educaci¢n responsable, basada en la abstinencia y la fidelidad conyugal.
Si el contagio est ligado a la conducta, s¢lo un cambio de conducta puede impedir la propagaci¢n.
Parece claro que quienes ajustan su conducta sexual a las ense_anzas de la Iglesia -abstinencia antes del matrimonio o fidelidad a la pareja no infectada- tienen una protecci¢n natural contra el SIDA y no necesitan para nada del preservativo. La fidelidad a una mujer se da por imposible, pero se exige una fidelidad sin falla al preservativo (25).
Otro abuso tiene lugar cuando se imparte la educaci¢n sexual ense_ando a los ni_os, tambi’n gr ficamente, todos los detalles ¡ntimos de las relaciones genitales. Este mal se da hoy con frecuencia con el fin de ofrecer una educaci¢n para el ‘sexo seguro’, sobre todo en relaci¢n con la difusi¢n del SIDA
En este contexto, los padres deben rechazar la promoci¢n del llamado ‘safe sex’ o ‘safer sex’, una pol¡tica peligrosa e inmoral, basada en la teor¡a ilusoria de que el preservativo (cond¢n) pueda dar protecci¢n adecuada contra el SIDA. Los padres deben insistir en la continencia fuera del matrimonio y en la fidelidad en el matrimonio como la onica verdadera y segura educaci¢n para la prevenci¢n de dicho contagio (26).
Mientras perduren las conductas de riesgo no habr desaparecido la posibilidad de contagiarse. Al favorecer el uso de preservativos, dada su ineficacia, aumenta el nomero de personas en los grupos de riesgo, por lo que crecen tambi’n las posibilidades de contagio.
Por tanto, ante la pregunta de si el cond¢n +previene realmente el SIDA?, podr¡amos decir que la intenci¢n puede ser fascinante, pero que continoa siendo lo que es, intenci¢n.
Los partidarios del uso del preservativo plantean, entonces, lo siguiente: es preferible utilizar el cond¢n que no hacerlo, quien de todas formas va a tener relaciones sexuales. Es como un barco -dicen- que llevan salvavidas, aunque no deseen hundirse.
Con respecto al barco dir¡amos que, efectivamente son como los salvavidas de los barcos, nada m s que esos barcos tienen la man¡a de navegar siempre en zona de icebergs. Por tanto siempre ser preferible invertir en campa_as que hagan cambiar los malos h bitos, este remedio es definitivo, el otro, querer implantar costumbres que de antemano se conocen ineficaces, es demensial.
El problema que acontece con el cond¢n es que se promueve como un m’todo eficaz para prevenir el SIDA, y eso es una falsedad.
Diariamente escuchamos hablar del preservativo, de su efectividad y de su uso, pero al animar a los usuarios a emplearlos, se est estimulando una cierta conducta, que con la repetici¢n de actos (con el consumo de m s preservativos), acabar por configurar y modular una determinada facilidad para las relaciones sexuales. En la persona que arraigue el h bito, cambiar tambi’n su sistema perceptivo y, por consiguiente, cualquier est¡mulo er¢tico tendr m s capacidad de suscitar en ‘l una respuesta sexual, haci’ndole m s dependiente -por tanto menos libre- respecto del flujo de los est¡mulos ambientales.
En tanto que el uso del preservativo genera un h bito de comportamiento y, a trav’s de ‘ste, una mayor facilidad para obrar as¡ con mayor frecuencia, habr que concluir que propiciar su uso multiplica la probabilidad de que en el futuro los usuarios establezcan m s relaciones sexuales (es decir, mayor nomero de contactos potencialmente contagiosos) (27).
Por lo que se puede concluir que la promoci¢n del preservativo no representa ninguna soluci¢n, antes al rev’s, puede significar multiplicar el problema.
[1] Cfr. Diario Oficial de la Federaci¢n, Norma Oficial Mexicana NOM 005-SSA2-1993, De los servicios de planificaci¢n familiar, del Lunes 30 de mayo de 1994, M’xico, p. 48, n¡ 6.7.1.1.1.1
[2] Cfr. «Calidad de condones», en Revista del CONSUMIDOR, n¡ 228, M’xico, febrero de 1996.
[3] Cfr. Diario Oficial de la Federaci¢n, Norma Oficial Mexicana NOM 005-SSA2-1993, De los servicios de planificaci¢n familiar, del Lunes 30 de mayo de 1994, M’xico, p. 48, n¡ 6.7.1.1.1 y p. 49, n¡ 6.7.1.1.1.2
[4] Cfr. «Mortalidad juvenil por el SIDA y los accidentes de carretera», en ACEPRENSA, Servicio 54/95, Madrid, Espa_a, 12-IV-95, p. 4.
[5] Cfr. «SIDA y drogas, cada vez m s relacionados», en ACEPRENSA, Madrid, Espa_a, Servicio 38/95, 15-III-95, p. 2
[6] Cfr. «Combatir el SIDA en -frica», en ACEPRENSA, Madrid, Espa_a, Servicio 174/95, 27-XII-91, p. 3.
[7] Cfr. «Aumentan portadores del virus de SIDA», en peri¢dico EL IMPARCIAL, Hermosillo, M’xico, Lunes 27-XI-95
[8] Cfr. LEROUX, Josefina, «A 12 a_os del SIDA», en peri¢dico EL NORTE, Monterrey, M’xico, Viernes 26-XI-93
*Informaci¢n proporcionado en los medios de comunicaci¢n por CONASIDA, M’xico.
[9] SANCHEZ ESCOBAR, Lic. Eberto, directamente al autor.
[10] ARECHAGA, Ignacio, «Pres’rvate del SIDA», en ACEPRENSA, Madrid, Espa_a, Servicio 153/95, 22-XI-91, p. 4.
[11] SERRANO, Rafael, «La difusi¢n del SIDA sigue ligada a los ‘grupos de riesgo'», en ACEPRENSA, Madrid, Espa_a, Servicio 154/95, 20-XI-91, p. 1.
[12] ARECHAGA, Ignacio, «Pres’rvate del SIDA», en ACEPRENSA, Madrid, Espa_a, Servicio 153/95, 22-XI-91, p. 4.
[13] Cfr. «Calidad de condones», en Revista del CONSUMIDOR, n¡ 228, M’xico, febrero de 1996
[14] Cfr. CDC. Preservativos for Prevention of Sexually Trnasmitted Diseases. MMWR 1988; 37: 133-134.
[15] Cfr. Carey RF, Herman WA, Retta SM, et al. Effectiveness of Latex Preservativo As a Barrier to VIH Sized Particles under Conditions of Simulated use. Sex Transm Dis 1992; 718: 230-234.
[16] Cfr. «Retiran unos condones que fallaban una vez de cada siete», en EUROPE TODAY, Bruselas, B’lgica, n¡ 160, 9-V-95, p. 6
[17] «El preservativo no siempre preserva», en EUROPE TODAY, Bruselas, B’lgica, n¡ 138, 22-XI-94, pp. 4 y 5.
[18] Cfr. GORBACH, Sherwood L., «Los pacientes y el peligro de que resulten da_ados», en INFECTIOUS DISEASES IN CLINICAL PRACTICE en Espa_ol, Buenos Aires, Argentina, Vol. 3, n¡ 2, pp. 33 a 35, abril de 1995
[19] Cfr. GONZALEZ SAAVEDRA, Lic. Mar¡a Teresa, Lic. Mar¡a del Rosario MARTINEZ de ARAQUE, Lic. Sandra E. CARRASCO de RUIZ, (A.L.D.E.S), «Conductas que se equiparan al homicidio y a las lesiones graves por contagio del S¡ndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida» en reuni¢n de consulta Modernizaci¢n del C¢digo Penal para el Estado de Sonora, Hermosillo, Sonora, M’xico, 27-VIII-93
[20] Cfr. W. S. SC
Camilo Amaro Alonso
