Hay motivos para la esperanza en esta España de fin de siglo. Menos mal que todavía queda algún cargo relevante que da muestras de valentía y cordura. Esto es alentador cuando nos lo encontramos. Porque, desde luego, los munícipes de Granada implicados en el escándalo de la movida parece que han perdido por completo la verg³enza. En lugar de reconocer que, como autoridad, no pueden seguir permitiendo que nuestra juventud esté siendo literalmente aniquilada por los desaprensivos que sólo piensan en el dinero fácil del botellón, han pretendido endosarle el problema al Rector de la Universidad, trasladando la movida a los campus universitarios. Y mientras la Universidad nombraba un nuevo Rector que respondiera a esa inmoral propuesta, han tratado de distraer a los miles de ciudadanos que están hartos de tanto incivismo impune y tanto despilfarro en pagar lo que otros destrozan, haciendo el teatro de poner 400 multas en la movida para después no cursar ninguna. Pero como aún queda gente con arrestos y criterio, ha llegado el nuevo Rector y le ha dicho al Alcalde las verdades del barquero: con toda la exquisitez que marcan los c nones acad’micos, pero con toda el veneno que tal vileza merec¡a. Y ha venido a decirles que si quieren seguir faltando el respeto a los j¢venes, ‘l no va a permitir que se lo falten a la Universidad, pues ‘sta es una honrosa instituci¢n que est para formar a sus alumnos y no para alcoholizarlos. ¨Se enterar n? ¥Hay que curar la enfermedad, no trasladar de hospital al paciente!
Ana Carvajal Becerra
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