Me parecen muy sugerentes las declaraciones de Francesco Rutelli, alcalde de Roma, al diario italiano de izquierda ½La Repubblica+ sobre la Jornada Mundial de la Juventud. Satisfecho, no se ha cebado con los que le habían presagiado, y quizá deseaban, cinco días de Apocalipsis para el Ayuntamiento de Roma. Todo le salió sobre ruedas y los dos millones de jóvenes se disolvieron sin incidentes, incluso cantando bajo el calor atroz; y la autopista, incluso, se reabrió doce horas antes de lo previsto. Piensa que la Jornada supone ½un punto de partida para abrir una gran discusión en nuestro país… Deseo que se ponga en marcha una confrontación, que puedan seguir hablando de ellos mismos, de quiénes son, de qué quieren, de como ven el futuro, en la familia, en las escuelas, en las universidades+. Para el alcalde, no son la generación del 68: ½Son más quietos, más animados del deseo de mirarse dentro. Nosotros queríamos cambiarnos a nosotros mismos cambiando el mundo. Alguno se ha ilusionado o ha quedado desilusionado, pero hemos hecho conquistas y una parte del camino. Estos chicos del Jubileo tratan de trabajar primero sobre s¡ mismos, pero no lo hacen de manera solitaria, sino armados de un fort¡simo esp¡ritu comunitario… Est n muy poco interesados en las disputas del poder y mucho en la concreci¢n de los objetivos+.
Antonio Garc¡a-Berbel Mudarra
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