No sé por qué razón, pero los recuerdos me llevan al restaurante Don Lucho, en la carrera 12 con calle 18 en pleno centro de Bogotá, una vieja casona de dos plantas atiborrada de mesas y clientes, con un asador en el estrecho pasillo de la entrada, que esparce un agradable olor a carne asada.
Corre el año de 1984. A mediados de agosto y en una mesa del segundo piso nos encontramos cuatro dirigentes de la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC. Acabamos de terminar una reunión del Ejecutivo de la Central. Ahí sentados: Javier Cifuentes, de la industria de la alimentación, Aida Abella del Ministerio de Educación, Angelino Garzón del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas y yo, A. B. metalúrgico. Pedimos la especialidad de la casa, mazamorra chiquita, carne asada con papas saladas y arepa santandereana.
Aida nos dice que no olvidemos que a las 20 horas tenemos la reunión de Partido. Los cuatro somos militantes comunistas, que no podemos faltar porque se va discutir sobre la disoluci¢n de la Central, para darle paso a la creaci¢n de la Central Unitaria de Trabajadores CUT. Javier dice que no est de acuerdo con que se disuelva la Central comunista y formar otra con los sindicalistas amarillos. Tercia Angelino,diciendo que se necesita sumar una gran fuerza para enfrentar la oligarqu¡a y aclara, que eso hay que hacerlo pero que est seguro que no es mucho lo que pueda hacer la CUT, que lo onico que puede servir para conquistar y defender los derechos de los trabajadores es la lucha armada y, termina diciendo que lo mejor que podemos hacer es dejar de huevoniar con el sindicalismo e irnos para el monte. Les digo que voy a ir a la reuni¢n de Partido, pues tambi’n se a va discutir sobre la propuesta de las Fuerzas Armadas Revoluciconarias de Colombia – Ej’rcito del Pueblo, FARC-EP, de crear la Uni¢n Patri¢tica, UP, para buscar una salida pol¡tica como alternativa a la guerra.
En enero de 1985, fue desaparecido Javier Cifuentes. A los dos d¡as aparece muerto en las afueras de Medell¡n. El asesinato lo reivindica el MAS, muerte a secuestradores. Este grupo paramilitar fue formado inicialmente por los narcotraficantes del cartel de los Ochoa, de esa fecha a esta parte son m s de 4000 los sindicalistas, dirigentes pol¡ticos de izquierda y populares asesinados por el r’gimen.
En 1998, a Aida Abella, elegida concejal de Bogot por las listas del Partido Comunista, le lanzan un bombazo en pleno centro de la ciudad y, de milagro sale ilesa del atentado. Va al exilio, por all creo que anda. A prop¢sito Aida, como va esa lucha?
Yo, A. B. el metalorgico…, aqu¡ bien, en mi trinchera de combate. D¢nde puede estar un luchador popular que no se resign¢ a formar parte de la lista de los m s de 4000 asesinados? Aqu¡ en las FARC- EP, desde hace 15 a_os y, tom’ como nombre de guerra el de Javier Cifuentes.
El cuarto del grupo, Angelino Garz¢n, a finales de los a_os 80 renunci¢ poblicamente a su militancia comunista y la semana pasada se posesion¢ como Ministro del Trabajo del gobierno conservador de Andr’s Pastrana.
Qu’ vueltas que da la vida, no? O ser la gente la que da vueltas? Qu’ pas¢ Angelino, por qu’ esta sentado del otro lado de la mesa? Cu ntas veces estuvimos de este lado? Del lado de los trabajadores. Se acuerda cuando dec¡a que el Ministro era un cabr¢n oligarca y que con la huelga nos ten¡a que escuchar?
Se_or ministro, c¢mo va a enfrentar el pr¢ximo Paro C¡vico Nacional convocado por los trabajadores? Lo va ilegalizar, va a ordenar el despido de los que participen en ‘l? Cu ntos sindicalistas van a asesinar o a desaparecer?
Repitiendo la mentira, para el se_or Clinton, esta es la democracia m s antigua de Am’rica Latina. En realidad, es la de los 300.000 colombianos asesinados por el r’gimen en los oltimos 15 a_os, la de los casi dos millones de desplazados internos; la «democracia» donde los dirigentes pol¡ticos y sociales son asesinados, exiliados, obligados a tomar el camino de las armas o renunciar a sus ideales corriendo el riesgo que los nombren ministros.
Pero este es un pueblo que no se rinde. Ah¡ est n todav¡a miles de luchadores populares preparando el pr¢ximo Paro C¡vico Nacional.
Por Javier Cifuentes
Miembro de las FARC-EP
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