Recientemente saltaba a la noticia la brutalidad de la Policía de un aeropuerto norteamericano con un artista español. Por desgracia, no sorprende a casi nadie, puesto que es bastante conocido que, por razones históricas, no hay mucha tradición de humanidad en el sistema penitenciario de Estados Unidos. Pero el proyecto de ley que ahora están pergeñando en el Estado de Florida raya en el sadismo. Pretenden crear un nuevo status para los condenados a muerte que les impida poder tener contacto con sacerdotes, abogados y emergencias en los días anteriores a su ejecución. Según ha denunciado Pat Chivers, miembro del servicio social de la Conferencia Católica local, actualmente los presos de máxima seguridad ya se encuentran en una condiciones durísimas: «No tienen material de lectura, ni contacto humano. Pueden salir de su celda una hora al mes. No tienen medias ni zapatos. Están sufriendo un calor extremo en verano y un frío extremo en invierno». Pero ahora parecen querer dar un paso más en el ensa_amiento penitenciario: que se sientan privados de la ayuda de Dios, hasta el extremo de que, por ejemplo, los presos cat¢licos no tendr¡an acceso a la confesi¢n o a la Eucarist¡a. Y otro tanto les suceder¡a a los presos jud¡os, musulmanes y protestantes. Que permitan la pena de muerte es inaceptable. Pero esto ya es patol¢gico.
Jos’ G. Gonz lez S nchez
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