«Sarna con gusto no pica» (refrán) No sé si es cinismo o inconsciencia. En cualquier caso es patética la imagen de un continente, el europeo, resignado ante una masiva invasión inmigratoria que no puede evitar por carecer de una suficiente natalidad y que, al mismo tiempo, festeja la causa de su decadente esterilidad: haber desnaturalizado la actividad sexual separándola de su ordenación a los hijos y de su contexto comprometedor. Es la sensación que he experimentado al conocer el contenido del Festival de Arte, Tecnología y Sociedad Ars Electrónica, que se ha celebrado este año en la localidad austríaca de Linz.
El tema del Festival era la repercusión que la revolución de la tecnología genética y biológica está teniendo en la sexualidad y la reproducción humana. Ahí se ha presentado como un avance que la sexualidad haya alcanzado ½la era de su superfluidad como técnica reproductiva+. Y allí han presentado como «héroes» a los promotores de este «maravilloso» avance: a los especialistas en reproducci¢n tecnol¢gico-gen’tica, al padre de la p¡ldora, al inventor de un otero artificial, a los que experimentan con c’lulas vivas, etc. Pero a m¡ no me parece ningon logro que los humanos venideros puedan no ser fruto de un acto de amor sino producto de una t’cnica.
Juan Manuel Molina Vald’s
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