Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia cuando suena el despertador… gracias a Dios que puedo oír. Hay muchos que son sordos».
Aunque cierro los ojos, cuando al despertar, el sol se mete en mi habitación… gracias a Dios que puedo ver. Hay muchos ciegos».
Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama… gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo. Hay muchos postrados que no puedenö.
Aunque regaño cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron un desorden, gracias a Dios que tengo familia. Hay muchos solitariosö.
Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor… gracias a Dios que tengo alimentos. Hay muchos con hambreö.
Aunque mi trabajo es monótono y rutinario… gracias a Dios que tengo ocupación. Hay muchos desempleadosö.
Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme. Gracias a Dios por la vidaö.
Ana Carvajal Becerra
