Me parece muy hipócrita que nuestra cultura occidental haya criticado hasta la saciedad, y con razón, los experimentos reproductivos que promovió el régimen nazi por motivos eugenésicos, y que sin embargo esté asistiendo impasible a los pasos que está dando el gobierno británico para legalizar la clonación. ¿Qué pasa: que estas técnicas eran malas cuando las empleó Adolf Hitler, pero son santas cuando las propone Tony Blair? No podemos perder el sentido crítico y convertirnos en unos gregarios que asienten a los dictados de unos pocos, que con su poder económico pretenden manejarnos a través de ciertos medios informativos. La verdad es verdad, la diga quien la diga. Y lo canallesco no deja de serlo aunque nos lo presenten con una imagen atrayente. Por eso aplaudo al ½Financial Times+ alemán, que ha tenido la coherencia de oponerse a estas prácticas que, por sus resonancias hitlerianas, tanto rechazo producen en la sensibilidad del pueblo alemán.
Francisco Arenillas Tejera
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