No elegimos ni a nuestros padres ni el lugar ni la hora para ser engendrados ni nacer. Pero otras cosas sí que podemos elegir. Podemos opinar libremente sobre ideologías, conductas que lo contrario recuerda tiempos nefastos. Igualmente tenemos derecho de asociarnos, de aceptar o no una invitación.
Esta bien lo que acabo de leer en la prensa: La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos falló el miércoles, en un apretado voto de 5-4, que los Boy Scouts pueden prohibir que homosexuales sirvan como líderes de tropa.
Esto debe hacer recapacitar a todos aquellos que en nombre de la tolerancia y no discriminación quieren atentar contra la libertad de expresión y de asociación.
«Una cosa es el pecado y otra el pecador», le escuché al monaguillo. Que la Iglesia califique el acto homosexual de pecado mortal, que también lo hace con la masturbación, el asesinar, etc., aunque en distintos grados supongo, no debe alterar a los que opten por la homosexualidad, masturbadores, etc., que eso est en la esfera privada, que solo ve Dios. All ellos, que si quieren volver estar a bien con la doctrina de la Iglesia, por la confesi¢n y la penitencia.
Tan dif¡cil no es esto de la Iglesia, que los protestantes se cargaron la confesi¢n, y si cometen un pecadillo de nada, ya van listos de por vida, que siempre lo llevan. La Iglesia siempre espera que el pecador -es decir, todos- nos convirtamos. A veces cuesta dejar determinados pecados, pero hay que intentarlo. Lo malo es cuando llega el cura y dice que eso ya no es pecado, y es que hay curas son originales, parecen protestantes, aunque figuren en la n¢mina de los cat¢licos.
Al menos en el catecismo de la Iglesia se pueden consultar estos temas.
Espero que no se ofendan por que he ejercido la libertad de expresi¢n.
Marta M. Molina S nchez
