El pasado 1 de noviembre, el gobierno israelí ha hecho público que su secretario de Gobierno, Yitzahak Herzog, ha mantenido un encuentro privado con el nuncio apostólico, monseñor Pietro Sambi, en el que le ha cursado una petición al Vaticano para que intervenga de forma inmediata contra la reciente oleada de manifestaciones de antisemitismo en el mundo. El comunicado informa que el coloquio había estado precedido por una sesión especial del Gobierno sobre la cuestión. Y que la petición se enmarca en el acuerdo entre Israel y la Santa Sede de 1994, concerniente a la represión del antisemitismo. Por el momento, no se tienen noticias sobre la respuesta oficial de la Santa Sede que, desde hace años, ha aprovechado todas las ocasiones para condenar el antisemitismo y toda forma de discriminación por motivos de raza o religión. Pero está claro que esa petición presupone implícitamente el reconocimiento de la postura de la Iglesia, inequívocamente contraria al antisemitismo. Bueno sería que lo reconocieran tambi’n cuando no est n con el agua al cuello y que hicieran m s caso de la insistencia de Juan Pablo II en que la paz pasa por una soluci¢n justa y dialogada.
Antonio Garc¡a Mudarra
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