El 20 de noviembre se celebró la Jornada mundial de los niños, ésos que son el bien más precioso de cada familia y de la sociedad. Sin embargo, a pesar de que cada día escasean más en Occidente, parece que eso se nos está olvidando. Y permitimos que sean maltratados en los lugares donde todavía abundan. No sé para qué gasta la ONU tanta palabrería en este tema si luego sigue impasible ante la crítica situación de la infancia, y hace tan poco contra sus causas: la pobreza, las condiciones sociales y económicas inadecuadas en una economía mundial cada vez más globalizada, las epidemias, los desastres naturales, los conflictos armados, los desplazamientos, la explotación, el analfabetismo, el hambre, la intolerancia, la discapacidad y la protección legal inadecuada. Ahora que están teniendo lugar los encuentros preparatorios para la Sesión Especial de las Naciones Unidas en el 2001 sobre la Cumbre Mundial para la Infancia, sería más que deseable que sus discusiones se centrasen en cómo llevar la paz a situaciones de conflictos armados, acabar con el hambre, proteger a la familia, reforzar la educaci¢n, frenar la discriminaci¢n, ofrecer mejor asistencia sanitaria, construir estabilidad y mantener la seguridad, en vez de malgastar el tiempo en inacabables devaneos sobre materias que nunca se resuelven.
Manuela Galera Mart¡nez
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