«Sea usted mismo el cambio que desea ver en el mundo» -Gandhi- Es admirable el trato que desde importantes sectores se le da a la inmigración. La emigración es un derecho del ser humano. Ejercitar la solidaridad no es cuestión de compasión, sino de justicia, no es cuestión de economía, sino de ética. Y si el derecho prioritario de cada persona es vivir en la propia patria, existe también el de emigrar, especialmente en caso de imposibilidad de vivir en el propio país, un derecho que se extiende a su familia.
Hay que redescubrir, «»el gusto de vivir juntos», admitiendo que ½quien emigra tiene el deber de observar las leyes del país que escogido para vivir+ y que ½la integración supone un proceso de reciprocidad+.
El inmigrante ½no es un ciudadano de segunda división al que hay que tolerar+. Y añadió: ½ha llegado la hora de acabar con las historias que ven en los inmigrantes fantasmas de invasiones, robos y de criminalidad porque es irracional tomar la parte por el todo+. Hay que ösaber acoger, manteniendo nuestras tradiciones sin cerrarnos a lo que los otros nos traen+.
Manifiesto poblica admiraci¢n hacia la actitud y hechos de esas buenas personas y ONG¡s y a la Iglesia Cat¢lica, que a trav’s de instituciones como C ritas, no solo en Espa_a, si no en otros muchos pa¡ses, est en primera l¡nea en la defensa y promoci¢n del inmigrante. Obras son amores y no buenas razones.
Marcos Guti’rrez Sanju n
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