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Noticias Curiosas

LA FELIZ VIDA DE GALILEO …Y LA NO TAN FELIZ DE OTROS CIENT-FICOS

escrito por Jose Escribano 25 de junio de 2000
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GALILEO GALILEI (1564-1642)
El Norte de Italia, cuna de la óptica En el año 1290, el noble florentino Silvano degli Amati se dedicaba a la fabricación de objetos de cristal.

Sabía que si un vaso de vidrio vacío se colocaba sobre un papel con letras, éstas se ampliaban, cosa que aprovechaban algunos monjes cortos de vista para poder leer. Amati fabricó falsos fondos de vaso destinados al aumento óptico, los ciñó con un marco de cuero que podía sujetarse al gorro o a la cabeza, e inventó así los anteojos. Como indica la inscripción que puede verse en su sepulcro, en la iglesia de María Magdalena de Florencia, guardó en secreto el procedimiento de fabricación de esos occhiali (así los llamó).

Casi trescientos años más tarde, un holandés, Lippershey, inventó y construyó un modesto telescopio.
Llegó esta noticia a Galileo, que estudió los fenómenos involucrados y sus principios, y produjo un anteojo astronómico de 3 aumentos. No era mucho, pero lo fue perfeccionando hasta llegar a los 32 aumentos.

Por un capricho del destino, fue en la misma Florencia donde Galileo us¢ profusamente su flamante telescopio e hizo grandes descubrimientos, y donde est  sepultado en la iglesia de la Santa Cruz.

El proceso de Galileo
Galileo era cat¢lico practicante y con convicciones, pero tambi’n era muy impetuoso, no se controlaba, y ten¡a poco tacto. Era muy propenso a crearse enemigos.
Muchos eclesi sticos cat¢licos simpatizaban con el copernicanismo. Los hab¡a tambi’n aristot’licos a ultranza, e incluso partidarios de un tercer sistema, el de Tycho Brahe, que dec¡a que los astros giraban alrededor del sol y ‘ste giraba alrededor de la tierra. Los tres sistemas conviv¡an pac¡ficamente, en espera de que se pudiera decidir con m s conocimiento de causa.

Pero Galileo habl¢ y actu¢ como si el copernicanismo hubiera ya sido demostrado por ‘l. Su «demostraci¢n» se basaba en el fen¢meno de las mareas, que atribu¡a al movimento de la Tierra. Coment¢ un texto b¡blico que, tomado al pie de la letra, supone que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra. Si era as¡, algon detalle de la ense_anza tradicional b¡blica deb¡a ser modificado. Galileo propon¡a una interpretaci¢n flexible, en el detalle, de la Biblia, y afirmaba que ‘sta era muy compatible con el heliciocentrismo. Pero los eclesi sticos, que, con raz¢n, no aceptaron la errada demostraci¢n de Galileo, eran partidarios de no modificar la interpretaci¢n de la Escritura mientras el heliocentrismo no fuera demostrado.

El 1616, la Inquisici¢n romana pidi¢ un dictamen a una comisi¢n de 11 te¢logos, que fue redactado y entregado el mismo d¡a, dictamen que calific¢ las tesis astron¢micas de Galileo como filos¢ficamente absurdas y formalmente her’ticas. Ese dictamen no fue publicado nunca como acto del Magisterio de la Iglesia, pero fue utilizado para conseguir que, el mismo a_o, ante el Cardenal Belarmino y algunos testigos, Galileo se comprometiera a no defender la teor¡a copernicana en su forma fuerte de expresi¢n de la verdad, pudiendo usarla como hip¢tesis de c lculo. Por entonces no hubo juicio ni condena.

Pero 16 a_os despu’s, Galileo public¢ el libro «Di logo sobre los Sistemas del Mundo», con autorizaci¢n eclesi stica obtenida por enga_o. En la citada obra hablan tres personajes, uno copernicano, que expone el heliocentrismo como verdad demostrada; otro, no copernicano, pero que se deja convencer por el primero; y un tercero, que hace papel casi de payaso, y que se aferra al sistema de Ptolomeo con argumentos deleznables. Era, al menos, una obra imprudente, en la que incumpl¡a lo que le hab¡an mandado: no defender el heliocentrismo como cosa ya demostrada.

En 1633, a consecuencia de lo anterior, Galileo tuvo que presentarse de nuevo ante la Inquisici¢n romana y fue condenado al confinamiento en su casa campestre de Gioiello, cerca de Florencia, donde estuvo hasta el fin de sus d¡as. No sufri¢ ningon maltrato f¡sico.

Se conserva en la Biblioteca Nacional de Par¡s, una carta de Galileo a un amigo, despu’s del viaje de Roma a su finca de Gioiello. Reproducimos un p rrafo:

«Hace ya muchos a_os que no he estado tan bien de salud como despu’s de mi citaci¢n a Roma. He estado cinco meses detenido en prisi¢n en casa del embajador de Toscana, quien me ha mimado y tratado, lo mismo que su esposa, con tan grandes pruebas de amistad, que no hubiesen podido hacer m s con sus parientes m s cercanos. Despu’s de la expedici¢n de mi causa, he sido condenado a una prisi¢n facultativa al arbitrio de Su Santidad. Por algunos d¡as fue el palacio y el jard¡n del Gran Duque de Trinidad del Monte. En seguida cambi’ esta residencia por la casa del Arzobispo en Siena, donde he pasado cinco meses en compa_¡a del P. De Saint-Ir’ y en continuas visitas por parte de la nobleza de esta ciudad… no habiendo sufrido en modo alguno en las dos onicas cosas que pueden sernos queridas sobre todas las otras, quiero decir, en la vida y en el honor.»

En su casa de Gioiello, Galileo sigui¢ dedic ndose a la ciencia, y desde all¡ public¢ su obra m s importante («Discursos y Demostraciones de dos nuevas Ciencias»). Los oltimos a_os de su vida lo ayud¢ su disc¡pulo Viviani. Muri¢ en 1642, a la edad de 78 a_os.

La demostraci¢n que Galileo buscaba y cre¡a err¢neamente haber encontrado, lleg¢, pero 218 a_os despu’s. Foucault en 1851 lo demostr¢ con su p’ndulo, oscilando en el Pante¢n de Par¡s, y cambiando su plano de oscilaci¢n por la rotaci¢n de la tierra. (Revista «Investigaci¢n y Ciencia», setiembre 1998, p gs. 32-39, art¡culo «Le¢n Foucauld», por William Tobin).

ANTOINE LAURENT LAVOISIER (1743-1794)
Si Galileo es llamado padre de la F¡sica, Lavoisier es padre de la Qu¡mica. La ley de la conservaci¢n de la masa es uno de sus moltiples descubrimientos, que pusieron la Qu¡mica en su correcta ruta cient¡fica.

En 1789 public¢ su «Tratado Elemental de Qu¡mica», que fue el primer libro de qu¡mica cient¡fica. Ese mismo a_o empez¢ la Revoluci¢n Francesa. Lavoisier fue primero expulsado de su laboratorio y despu’s arrestado. Cuando ‘l aclar¢ que era un cient¡fico, el oficial que lo arrestaba dijo: «La Repoblica no necesita sabios».

El juicio que se le hizo fue una farsa, las acusaciones fueron rid¡culas, y fue guillotinado el 11 de mayo de 1794. Ten¡a 51 a_os, y estaba en su mejor momento de producci¢n cient¡fica. No fue condenado por cuestiones de fe, sino por haber trabajado en el cobro de contribuciones.

El gran matem tico franc’s Lagrange dijo: «Ha bastado un momento para cortar su cabeza, pero se necesitar n m s de cien a_os para que nazca otra igual».

PIERRE DUHEM (1861-1916)
F¡sico te¢rico, fil¢sofo de la ciencia, e historiador cient¡fico franc’s.
Ya en 1887 hab¡a publicado su primer libro, «Le potentiel thermodinamique», en la prestigiosa editorial de A. Hermann.
Duhem se dedic¢, adem s de sus trabajos cient¡ficos, a investigar el tema de la ciencia en la Edad Media, especialmente en Francia.
Ley¢ much¡simos manuscritos medievales, sacados de bibliotecas francesas (muchos provenientes de conventos). No ten¡a ayudantes. Su trabajo fue arduo, heroico.
En los 12 a_os entre 1904 a 1916 (en que falleci¢), y sin dejar sus publicaciones de F¡sica Te¢rica, llen¢ 120 grandes cuadernos de notas, de 200 p ginas cada uno, con extractos de manuscritos medievales. Duhem encontr¢ lo que no esperaba: pensaba, como era usual, que hab¡a que dar un salto en el vac¡o, en la historia de la ciencia, desde Arqu¡medes o Ptolomeo hasta Galileo. Pero fue encontrando que en Est tica, despu’s de Arqu¡medes se pod¡a colocar a los medievales Stetin y Cardanus, y siguiendo la pista a Cardanus encontr¢ a Jordanus, a quien se debe el primer enunciado del Teorema de los Trabajos Virtuales hacia 1320, que es aon hoy de gran importancia en Mec nica. En 1906 pudo publicar un libro de 600 p ginas, «Les Origines de la Statique»

Tambi’n public¢ varios volomenes sobre Leonardo de Vinci, y descubri¢ que era el canal por donde mucho material cient¡fico medieval pudo llegar hasta Galileo.

Los cinco primeros volomenes de su «SystSme du Monde», donde trata de la Ciencia en la Edad Media, fueron publicados de 1913 a 1917. En 1916 Duhem falleci¢, a los 56 a_os, pero dej¢ listos los manuscritos de los restantes 5 volomenes. Sin embargo, a pesar de la solicitud de su hija Helena Duhem, estos 5 volomenes no pudieron ser publicados hasta 40 a_os despu’s, de 1954 a 1959. Veamos porqu’.

Pasados los apuros econ¢micos de la postguerra, los 5 volomenes publicados del «SystSme du Monde» hab¡an sido vendidos, de modo que la publicaci¢n era un ‘xito. Hab¡a llegado el momento de imprimir el tomo 6. Pero el Sr. Hermann ya estaba jubilado, y su puesto fue ocupado por el Sr. Freymann, esposo de una nieta de Hermann.

Freymann, una vez responsable del contrato con Duhem, recurri¢ a una serie de t cticas dilatorias, que retrasaron la publicaci¢n hasta despu’s de su propia muerte en 1954.

El motivo era la propia ideolog¡a de Freymann, y las presiones -todo lo fuertes que fuera preciso- que recib¡a de importantes personajes vinculados a la francmasoner¡a, al laicismo o al marxismo.

¨Qu’ encontr¢ Duhem que molestaba tanto a ciertos grupos pol¡ticos e intelectuales? En los volomenes 6 y 7 Duhem present¢ una vasta documentaci¢n de la obra de Buridan y de Oresme, dos luminarias del siglo XIV que descubrieron y formularon lo que despu’s se ha conocido como la Primera ley de Newton, la ley de la inercia, lo cual se hab¡a divulgado ampliamente, desde su descubrimiento, entre los estudiosos de toda Europa. En otros volomenes, mostr¢ c¢mo los propios Buridan y Oresme hab¡an roto con la f¡sica aristot’lica reflexionando sobre el dogma cristiano de la Creaci¢n del mundo de la nada y en el tiempo. Arist¢teles, un pante¡sta en f¡sica, daba por sentado que el universo no ten¡a principio ni fin en el tiempo. Ya que el Dios cristiano es trascendente al mundo, separado de ‘l, el movimiento era visto por esos dos cient¡fico0s cristianos no como una participaci¢n en el movimiento de la divinidad, sino como un poder dado de una vez por todas por Dios. Tanto Buridan como Oresme eran cat¢licos convencidos. Oresme lleg¢ a ser Obispo de Lisieux.

Duhem demostr¢ que la Revelaci¢n Sobrenatural del cristianismo jug¢ un papel crucial al liberar la mente y colocar la investigaci¢n cient¡fica en el terreno correcto. A eso se deb¡a la censura de facto que demor¢ la publicaci¢n 40 a_os. Bloqueaban la informaci¢n para seguir propalando que ciencia y religi¢n est n en un irremediable conflicto y son enemigas natas entre s¡.

LEV D. LANDAU (1908-1968)
Nacido en Azerbay n, de familia jud¡a, estudi¢ en Baku y en Leningrado. En 1929 trabaj¢ un a_o con Niels Bohr, en Copenhague, luego en el Laboratorio Cavendish de Cambridge (Inglaterra) donde conoci¢ al ruso Pyotr Kapitsa. En 1932 regres¢ a Kharkov (Ucrania) como Director del Instituto F¡sico-T’cnico de Ucrania, y empez¢ una extraordinaria producci¢n cient¡fica, comparable s¢lo a la de Einstein. Su libro Curso de F¡sica Te¢rica en 9 volomenes, es un cl sico.

Ahora mismo, en Harvard existen m s libros de Landau que del f¡sico norteamericano Feynman.
Su Instituto adquiri¢ muy pronto reputaci¢n universal por la excepcional preparaci¢n de sus cuadros, capaces de abordar cualquier tema de f¡sica te¢rica.

Landau era un comunista convencido, pero en privado criticaba al gobierno sovi’tico. A finales de los a_os 20, se descubri¢ una nueva desintegraci¢n nuclear en la que desaparec¡a un poco de energ¡a. Landau y otros apoyaron en un principio la idea de Bohr de que se violaba la conservaci¢n de la energ¡a. Pero luego, como descubri¢ que esa hip¢tesis contradec¡a la teor¡a de la gravedad de Einstein, la abandon¢. Friederich Engels, cofundador del marxismo, hab¡a escrito en el siglo XIX que la ley de conservaci¢n de la energ¡a ser¡a siempre fundamental para la ciencia; a Landau se le castig¢ duramente por la prensa por su blasfemia (temporal).

En 1934, se nombr¢ un nuevo director del Instituto de Kharkov. Ten¡a ¢rdenes de reorientar la investigaci¢n hacia objetivos militares y aplicados. Landau luch¢ ardorosamente por salvar la ciencia pura, y sugiri¢ que se dividiese el instituto, con una de las ramas consagrada a la f¡sica b sica. El Jefe de la KGV en Ucrania, que le comprend¡a, se suicid¢, incapaz de soportar las atrocidades que se le hac¡a cometer. En 1937, la KGV arrest¢ dos amigos de Landau (los cuales «confesaron», antes de que los asesinaran, que Landau dirig¡a una organizaci¢n contrarre-volucionaria). Landau pudo escapar a Mosco y fue recibido por Kapitsa, quien le ofreci¢ trabajo en el Instituto de Problemas de F¡sica. Pero un a_o despu’s, en 1938, la KGV lo detuvo.

Los alumnos y colegas de Landau fueron reprochados por seguirle en sus pr’dicas «contra el materialismo dial’ctico e incluso contra la ley de la conservaci¢n de la energ¡a».

A Landau, en la prisi¢n de Lubyanka, donde fue encerrado, se le obligaba a estar de pie siete horas al d¡a, y se le amenazaba con llevarlo al penal de Lefortovo, m s siniestro todav¡a. A los dos meses se quebr¢ su entereza, y escribi¢ una «confesi¢n» de 6 p ginas, acus ndose de «delitos» por los que merec¡a ser condenado y manifestando su arrepentimiento. Pero no por eso sali¢ de la c rcel.

Quien lo salv¢, fue Kapitsa, que ten¡a muy buenas relaciones con el gobierno, por haber descubierto un nuevo m’todo de producci¢n de ox¡geno, vital para la metalurgia y por tanto para el armamento.

Kapitsa escribi¢ al primer ministro Molotov, inform ndole de que acababa de hacer un gran descubrimiento «en el marco m s desconcertante de la f¡sica moderna», y que el onico te¢rico que pod¡a explicarlo era Landau. Entonces, al a_o de encarcelamiento, se puso a Landau en libertad condicional.

En unos meses Landau explic¢ te¢ricamente lo descubierto por Kapitza -la superfluidez- y por ello ambos ganaron el Premio Nobel de F¡sica: Landau en 1962 y Kapitsa en 1978.

Despu’s de la bomba at¢mica de Hiroshima, Stalin cre¢ un programa at¢mico sovi’tico. El Instituto que dirig¡a Kapitsa qued¢ adscrito a ese programa, y Beria (Jefe de la Polic¡a secreta, la KGV) fue nombrado supervisor supremo del proyecto.

Kapitsa no quer¡a trabajar bajo las ¢rdenes del jefe de la polic¡a de Stalin, y se quej¢ en carta al dictador de ese nombramiento.

En una conversaci¢n entre Beria y Stalin (contada por un testigo presencial), el primero pedía la cabeza de Kapitsa, pero Stalin se neg¢ a conced’rselo por ser Kapitsa internacionalmente conocido y tener muchas vinculaciones mundiales. Lo pusieron en arresto domiciliario, situaci¢n que dur¢ hasta la muerte de Stalin (en 1953).

Landau, prudentemente, no se quej¢. Particip¢ en el proyecto como matem tico, m s que como f¡sico. La originalidad de la bomba sovi’tica radicaba en que era un dise_o que los norteamericanos desecharon, por no poder predecir mediante el c lculo sus resultados, mientras que Landau s¡ fue capaz de calcularlos.

Landau elabor¢ despu’s t’cnicas matem ticas maravillosas, con grandes aplicaciones a la f¡sica de part¡culas. Por sus contribuciones a la bomba at¢mica y a la de hidr¢geno recibi¢ dos premios Stalin y fue nombrado «H’roe del Trabajo Socialista».

Pero Landau, en la intimidad, se describi¢ a s¡ mismo como un «esclavo cient¡fico». Inmediatamente despu’s de la muerte de Stalin, dijo: «Se muri¢ (Stalin). Ya no me da miedo y no trabajar’ nunca m s (en las armas nucleares)», y efectivamente, as¡ fue.

Landau perdi¢ su capacidad cient¡fica por un accidente de autom¢vil en 1962. Sobrevivi¢, y muri¢ en 1968.

ANDREI SAKHAROV (1921-1989)
Su padre era profesor de f¡sica (y escritor de libros de divulgaci¢n cient¡fica). No fue admitido en el ej’rcito durante la II Guerra Mundial por su complexi¢n d’bil, pero fue enviado a trabajar a una f brica de municiones, donde dise_¢ un dispositivo magn’tico para controlar la calidad de las balas.

Terminada la guerra, sigui¢ sus estudios en Mosco, y lleg¢ a ser un f¡sico te¢rico fino y un h bil experimentador. Una de las primeras teor¡as que elabor¢, pod¡a aplicarse a la detecci¢n de submarinos.

En 1948, su Director de Estudios Dr. Tamm le anunci¢ que el gobierno les hab¡a asignado a la investigaci¢n de la bomba de hidr¢geno (o de fusi¢n). «Nadie nos consult¢ si quer¡amos o no tomar parte en ese trabajo», escribi¢ m s tarde.

Los sovi’ticos sab¡an que Estados Unidos ten¡a muy adelantados los estudios de la bomba de fisi¢n nuclear (los esp¡as incluso les hab¡an informado de c¢mo era el proyecto). A los norteamericanos no les importaba mucho que los sovi’ticos conocieran c¢mo era la bomba, porque pensaban que no ten¡an la potencia industrial necesaria para llevarlo a la pr ctica.

Pero Sakharov propuso un dise_o muy diferente del norteamericano, mucho m s f cil de construir: la sloika, en la que provocaba un proceso que llamaron «sakharizaci¢n» en honor a Sakharov, su inventor (adem s sakhar en ruso es azocar).

Los EEUU hicieron detonar su bomba de hidr¢geno en 1952; y, gracias a Sakharov, los sovi’ticos los alcanzaron y lo hicieron en 1953.
Sakharov estaba fascinado por la f¡sica de la fusi¢n nuclear, y su diligencia en sacar el proyecto de la bomba de hidr¢geno se deb¡a a su patriotismo, pues nunca fue miembro del Partido Comunista.

En el mismo tiempo, Sakharov invent¢ el aparato llamado «tokamak», usado en la URRSS y en los EEUU en las investigaciones de fusi¢n nuclear para usos pac¡ficos.
Por estas haza_as cient¡ficas, recibi¢ el Premio Stalin y el t¡tulo de H’roe del Trabajo Socialista.
Empez¢ a alarmarse por la cantidad de v¡ctimas que pod¡a ocasionar el armamento nuclear, haci’ndose pacifista; escribi¢ un folleto que entreg¢ a la edici¢n clandestina (samizdat), del que llegaron a circular por el mundo 18 millones de ejemplares. Se titulaba «Reflexiones sobre el progreso, la coexistencia pac¡fica y la libertad intelectual».

El gobierno sovi’tico reaccion¢ despidi’ndolo de su trabajo, y orden ndole que fuera a Mosco y no saliera de esa ciudad. Su fama internacional le proteg¡a de da_os mayores.
Fue una etapa de su vida muy dura. Su esposa muri¢, quedando con tres hijos, el menor de los cuales ten¡a 11 a_os. Don¢ todos sus ahorros a un hospital para cancerosos y a la Cruz Roja Sovi’tica. Al cabo de un tiempo se volvi¢ a casar.
Le concedieron el Premio Nobel de la Paz, pero el gobierno le prohibi¢ viajar a Noruega para recibirlo.

Los corresponsales extranjeros en Mosco le hicieron algunas entrevistas. En vista de ello, en 1980 lo desterraron a Gorki (actual Nijni Novgorod), ciudad prohibida donde los extranjeros (incluidos los periodistas) no pod¡an entrar. All¡ vivi¢, muy mal cuidado, durante 7 a_os.
Su destierro termin¢ al llegar Gorbachov al poder. Fue elegido diputado, y falleci¢ a los 6 meses.

LAMENTABLE DISTORSION INFORMATIVA
Sorprende mucho la desproporci¢n entre lo que llega a la opini¢n poblica acerca de los casos de Galileo, por una parte, y los de Lavoisier, Duhem, Landau y Sakharov (y algunos m s ) por otra. Ha habido -y hay- una discriminaci¢n informativa, iniciada por unos pocos mal’volamente y seguida por muchos tal vez por ignorancia o por presi¢n del medio. Esta discriminaci¢n es una ofensa a la verdad, y una grave calumnia contra la Iglesia Cat¢lica.

L’o Moulin, profesor de historia y sociolog¡a en la Universidad de Bruselas durante medio siglo, autor de decenas de libros rigurosos y fascinantes, uno de los intelectuales m s prestigiosos de Europa, un racionalista cuyo escepticismo bordea el ate¡smo, recomienda a los cat¢licos: «Haced caso a este viejo incr’dulo que sabe lo que se dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los cat¢licos, una mala conciencia, infundi’ndoles la inquietud, cuando no la verg_enza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros d¡as, han conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi todos los males del mundo. Os han paralizado con la autocr¡tica masoquista para neutralizar la cr¡tica de lo que ha ocupado vuestro lugar. (…) Os digo que deb’is reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo no es cierto (lo que se os imputa). Pero si en algon caso lo es, tambi’n es cierto que, tras un balance de 20 siglos de cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego ¨Por qu’ no ped¡s cuenta a los que os la piden a vosotros? (…) ¥Aquella vergonzosa mentira de los «siglos obscuros» por estar inspirados en la fe del Evangelio! ¨Por qu’, entonces, todo lo que nos queda de aquellos tiempos es de una belleza y sabidur¡a tan fascinantes.

Jos’ G. Gonz lez S nchez

Autor

  • JAE
    Jose Escribano

    Responsable de Contenidos en Informativos.Net

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