Me indigno cuando oigo hablar de la movida a nuestros gobernantes, quitándole importancia. Hace unos meses falleció un menor de Pineda de Mar (Barcelona), de 14 años, a las doce y veinte de la noche, después de ingerir tres pastillas de una droga de diseño llamada Mitsubishi. Ahora ha sido un joven de 20 años, vecino de Andujar, que ha sido linchado y apuñalado por varios muchachos a los que había hecho un mero comentario jocoso. ¿Cómo estaban de droga y alcohol los homicidas? En su momento lo sabremos. Pero es evidente que, salvo enfermedad psíquica, un joven no reacciona de esa manera tan chulesca y violenta si no anda fuera de sí por haber consumido estupefacientes. No se puede resolver este problema a base de dar palmaditas en la espalda y consejitos a los participantes en la movida. Urge incrementar la persecución policial contra el tráfico de drogas, hacer cumplir las normativas relativas a venta de alcohol a menores y a su consumo en lugares no habilitados para ellos, y urgir a los jueces para que no prevariquen al aplicar estas leyes. No se trata de un juego de ni_os. Es una din mica asesina.
Antonio Garc¡a-Berbel Mudarra
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