En la competición de la lucha contra la pobreza la ONU registra una gran derrota. Como ½un fracaso casi total+ han sido definidos los compromisos en favor del desarrollo social, de la lucha contra la pobreza y la exclusión que fueron aprobados en 1995 en Copenhague por los jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en aquella histórica cumbre de Naciones Unidas. Los pasos realizados han sido demasiado pocos. El drástico ½mea culpa+ fue pronunciado el 23 de junio por algunos de los máximos exponentes de la ONU, el presidente de la Asamblea General, Theoben Gurirab, el director general de la Oficina Internacional del Trabajo, Juan Somavia, y el responsable del programa de Naciones Unidas para el desarrollo, Mark Malloch Brown.
Tal vez este fracaso sea debido a que desde los países ricos, desde los gobiernos de esos países pobres, en lugar de fomentar la educación de las poblaciones, de fomentar aquello de «no me des pescado, enséñame a pescar», que aprendan a explotar sus propio potencial humano, se las trata de imponer el estilo de vida que no es el suyo.
Camilo Amaro Alonso
Sevilla
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