El Sr. Mariano Grondona, en su artículo «Cuba: la primera impresión» (La Nación, Jun. 8, 2000), afirma que «si uno quiere descansar y meditar, no hay mejor lugar que la isla de Fidel», que allí «no hay mendigos ni delincuentes», que los cubanos «tienen la estabilidad asegurada», que la medicina cubana ha conquistado una «bien merecida fama» que la hace apropiada para «procesos de rehabilitación» terapéutica, que este tranquilo oasis contrasta con el «vértigo capitalista» de Miami y que su intuición le dijo, desde su llegada a Cuba, que allí «nada pasó en las últimas décadas»…
Sorprende profundamente esa singular e idílica «intuición» de un veterano comentarista político tenido como de centro-derecha, pues ella no varía fundamentalmente de lo que nos presentan los folletos propagandísticos castristas, los «teólogos de la liberación» y la trasnochada «intelligentzia» izquierdista latinoamericana; sobre todo, contradice frontalmente la trágica realidad de la isla-cárcel del Caribe, destru¡da hasta sus fundamentos por cuarenta a_os de comunismo.
En Cuba, al contrario de la «intuici¢n» del Sr. Grondona, todo pas¢ desde 1959, cuando se implant¢ a sangre y fuego la revoluci¢n comunista. Hubo decenas de millares de fusilados, muchos de ellos j¢venes cat¢licos que murieron como m rtires gritando «¥Viva Cristo Rey! ¥Abajo el comunismo!», gritos que yo mismo o¡ estando en la tristemente c’lebre prisi¢n de La Caba_a. M s de medio mill¢n de hombres, mujeres y ni_os han pasado por las c rceles y campos de concentraci¢n. Otro mill¢n debi¢ partir al destierro y decenas de miles han muerto ahogados en el estrecho de la Florida intentando la desesperada huida. Continoa la persecuci¢n religiosa, intensificada despu’s de la visita de S.S. Juan Pablo II, segon recientes informes de la agencia vaticana Fides. Sigue la violaci¢n de los «derechos humanos» m s elementales, de acuerdo con las comisiones de derechos humanos de la ONU y la OEA. El r’gimen comunista destruy¢ y continoa destruyendo a diario la familia, la propiedad privada y las sanas tradiciones cristianas, siendo Cuba el pa¡s con los m s altos ¡ndices de suicidios y de abortos del Hemisferio. Sigue la intervenci¢n castrista en pa¡ses como Colombia, donde apoya a la narco-guerrilla que devasta a ese pa¡s hermano. El socialismo de Estado ha sumido a la poblaci¢n en la miseria m s completa. Y los supuestos logros en salud y educaci¢n no son sino mitos publicitarios al servicio del r’gimen, tal como han probado conceptuados analistas. En fin, son los tr gicos frutos de un sistema comunista «intr¡nsecamente perverso» (Pio XI) y «verg_enza de nuestro tiempo» (Card. Ratzinger), que en Cuba ha demostrado una «eficacia diab¢lica» en el control de la poblaci¢n, como acaba de denunciar un grupo de valientes sacerdotes de la isla, en importante documento.
«Fidel Castro realiz¢ su sue_o», concluye el art¡culo de Grondona. S¡, un macabro «sue_o» que el mencionado comentarista no quiso o no supo discernir, pero en el cual, en todo caso, se siente a gusto para «descansar y meditar»… Como dice el sabio adagio, no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.
Agradeciendo anticipadamente la publicaci¢n de esta carta, saluda a Vd. atentamente.
Armando F. Valladares
Ex preso pol¡tico cubano, ex embajador norteamericano en la Comisi¢n de Derechos Humanos de la ONU (administraciones Reagan y Bush)
