Estoy viendo a mi hermano pequeño (8 años) jugar a los tazos, feliz y contento.Ha hecho sus deberes. Va a cenar, tomar su colacao y acostarse calentito. Mañana irá a catequésis y a jugar al futbol. Normal todo, verdad ?. Pero a la vez, estoy leyendo datos de la Unicef sobre la Infancia, que se manejan en la cumbre de Panamá que tendrá, – entre muchos problemas-, como <
Viene a mi memoria rápidamente, como una chispa, la frase de San Mateo 18,6-10, que supone una advertencia muy seria por Dios, me atrevería a decir casi como una «amenaza» hacia aquellos que hacen daño a los niños, pues el aprecio de Jesucristo por éllos es más infinito que ningún otro y así lo manifiesta al precisar que » sus angeles estan viendo la cara de su Padre permanentemente…» Que nos hagamos daño a nosostros mismos, entre nosotros mismos…í psé !, ya veremos. Pero si hacemos daño a un niño, no tiene perdón de Dios : » más le valiera que le ataran al cuello una rueda de molino…». Ser¡a bueno que los padres, los gobernantes, los legisladores, los fiscales y jueces, los Estados ricos, las empresas ricas, las personas ricas, todos sintieran el peso de esta responsabilidad.
80 millones de ni_os no tienen hogar(para qu’ queremos una estaci¢n de esqu¡ ?.Solo el 22% recibe atenci¢n m’dica (para qu’ queremos los beneficios mil millonarios del petroleo o el Tel’fono ?).El 15% trabaja antes de la edad, es explotado sexualmente, muere violentamente. En qu’ estado moral se encuentra esta Humanidad para que pase esto ?
Rocio Palacios Ferrer
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