Vivimos en el paraíso del maquiavelismo: un buen fin justifica cualquier medio, por muy inicuo que sea. Es la conclusión que se saca leyendo la información que han proporcionado los medios ante el anuncio de Tony Blair de dar luz verde a la clonación humana. Todo es hacerse lenguas sobre las maravillosas posibilidades curativas que pueden conseguirse con esta técnica. Eso sí, a costa de la vida de embriones humanos que serán destruidos, ya que se los fabrica para extraer de ellos las células madre con las que se conseguirá el tejido humano que en cada caso interese. Pero de esto último unos medios no hablan y otros lo apuntan como de pasada, como si se tratase de una insignificancia.
No se puede matar para curar. Es renunciar a la dignidad humana y entregarse a los proyectos experimentales de científicos sin escrúpulos. O ponemos freno a este maquiavelismo biomédico, para que las investigaciones discurran por cauces que respeten la dignidad intocable de todo ser humano, o tendremos que lamentar horrores peores que los que vemos en las pel¡culas de ciencia ficci¢n.
Francisco Arenillas Tejera
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