Me indigno cuando oigo hablar de la movida quitándole importancia a sus consecuencias. Ahora ha sido un menor de Pineda de Mar (Barcelona), de 14 años, quien ha fallecido después de ingerir tres pastillas de una droga de diseño llamada Mitsubishi. En el hospital de Sant Jaume de Calella le prestaron toda la asistencia posible para bajarle la temperatura, que superara la hipoglucemia y la posterior parada cardiorrespiratoria. Pero no hubo nada que hacer. Eran las doce y veinte de la noche.
Hace pocos días, el señor Robles, responsable del Gobierno en materia de drogas, presentó un informe que destaca el alarmante incremento del consumo de estupefacientes por parte de los adolescentes -el 5% reconocía haber probado la cocaína- y la urgencia de atacar el problema en su raíz. Entre los remedios apuntaba la educación escolar y el trabajo con las familias de los afectados. También lanzó una reflexión sobre los horarios nocturnos de los jóvenes.
Me parece bien. Pero, aunque sea incumbencia de las Polic¡as, deb¡a haber mencionado la necesidad de incrementar la persecuci¢n policial contra el tr fico de drogas, de hacer cumplir las normativas relativas a venta de alcohol a menores y a su consumo en lugares no habilitados para ellos, y de urgir a los jueces para que no prevariquen al aplicar estas leyes. No se trata de un juego de ni_os. Es una aut’ntica ruleta rusa.
Luisa M S nchez P’rez
Almer¡a
