No se trata ya de limpiar las calles sino de salvar de la explotación a estas pobres mujeres venidas con el objetivo de llevar algún dinero a su familia, pero que luego tristemente han acabado en las aceras. Ahora que se está celebrando en Valencia el Foro Mundial de Mujeres contra la Violencia, quiero denunciar esta nueva forma de esclavitud afecta a decenas de miles de mujeres, de las que el 65% son africanas o de los países del Este de Europa. Existe un gran «mercado de mujeres» que son enroladas o pagadas con la promesa de un trabajo doméstico y en cambio, una vez llegadas a nuestros países, son puestas en la calle o llevadas a canales de lujo para satisfacer bajos instintos y sobre todo producir ingentes sumas. A ellas las vemos por la noche, en espera de clientes. Pero no vemos al chulo que recibe a escondidas el «precio de la explotación», apoderándose vorazmente de las ganancias y dejando unas pocas monedas en las manos de esas pobres mujeres. Hacia éstos debe apuntar la Policía.
Ana Carvajal Becerra
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
