La década de los 70 marcó para el continente latinoamericano la irrupción de las dictaduras más sangrientas. Secuestros, desaparaciones, apropiación de menores, fueron los vocablos que la sociedad fue incorporando a su lenguaje. El retorno del orden constitucional en los países de la región û Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay û a comienzos de los 80 generó expectativas en la ciudadanía. Máxime en quienes siendo familiares de desaparecidos exigían conocer el paradero de sus seres queridos. Idas y vueltas terminaron echando opacidad sobre un tema que está siempre vivo.
En la República Oriental del Uruguay el Presidente Batlle, a diferencia de su antecesor û Julio María Sanguinetti û ha dado muestras, desde el principio de su gestión querer dilucidar que es lo que pasó con los desaparecidos. Cuando no había transcurrido un mes de su asunción, el viernes 31 de marzo, Batlle se presentó en rueda de prensa junto al poeta argentino Juan Gelman anunciando que éste último habr¡a hallado a su nieta nacida en cautiverio. El paso que resta, el an lisis de ADN, para conocer si la joven de 24 a_os es su nieta est pr¢ximo a realizarse.
Julio Mar¡a Sanguinetti, ex presidente, siempre les hab¡a cerrado las puertas de su despacho a los familiares de los desaparecidos y no recibi¢ al escritor argentino.
El actual mandatario eligi¢ otro andarivel. El del di logo. Prueba de esto oltimo lo revelan los encuentros que mantuvo el mi’rcoles 12, con el senador frenteamplista Jos’ Mujica, y el jueves 13 con los familiares de los detenidos-desaparecidos.
El legislador de la izquierda uruguaya, otrora dirigente hist¢rico del Movimiento de Liberaci¢n Nacional Tupamaros en los a_os 70, al ser consultado sobre la pol¡tica de pacificaci¢n que ha iniciado Batlle, indic¢: «Me parece muy bien esa pol¡tica, sobre la que no hay que hablar mucho porque es un asunto muy delicado». En relaci¢n al meneado tema del perd¢n, el legislador afirm¢» «Estoy dispuesto a pedir perd¢n por los errores cometidos, pero quiero que junto a m¡ est’n tambi’n disculp ndose Julio Mar¡a Sanguinetti y otros capitostes de este pa¡s que no estuvieron justamente del lado de la democracia cuando las papas quemaban. Cuando uno est en guerra tiene que levantar un arma y atr s hay gente y eso no tiene nada de bonito.
Pero tambi’n hubo gente, detr s de los escritorios; que tambi’n esta comprometida pero con la otra parte, el fascismo que vivimos en este pa¡s. Tanto militares como civiles, muchos civiles, a los que hay que desenmascarar». En torno a las expectativas de la reuni¢n que mantendr¡an los familiares de los desaparecidos y Batlle, Mujica se mostr¢ optimista en cuanto a que el Estado asuma su responsabilidad y valoriz¢ el mea culpa efectuado por algunos jerarcas militares.
Consultado sobre su pron¢stico de este proceso, el senador se_al¢: «Esto es un proceso y por mi filosof¡a y mi manera de ver, no tengo un optimismo contagioso.
Considero que el tiempo es una lima sorda que va acomodando las cosas. Pero en el fondo de la cuesti¢n, y esto es algo muy personal, el tema de los desaparecidos solamente se resolver cuando todos estemos muertos».
La reuni¢n que mantuvo el presidente Batlle con los familiares de los desaparecidos fue la primera que se concret¢ entre estos actores sociales; desde que en 1985 retorn¢ el orden constitucional al Uruguay. Fue definida por Javier Miranda, dirigente de FEDEFAM (familiares de desaparecidos) como «hist¢rica, franca, cordial y distendida». Destac¢ que el encuentro reaviv¢ la «reafirmaci¢n de la esperanza» que deber n desembocar en saber c¢mo, d¢nde, cu ndo y el por qu’ de las desapariciones.
La demanda prioritaria de FEDEFAM al presidente se focaliza en la concreci¢n de una «investigaci¢n exhaustiva» de los hechos all¡ d¢nde hayan ocurrido. Dicha tarea deber efectuarla un grupo independiente, imparcial e id¢neo cuyo objetivo ser determinar c¢mo, d¢nde, cu ndo y por qu’ desaparecieron m s de 150 uruguayos, 34 de ellos en territorio oriental.
Miranda estim¢ que la investigaci¢n del destino de los uruguayos desaparecidos fuera de su pa¡s (Argentina, Chile y Paraguay) como resultado del «Operativo C¢ndor» «es un tema insoslayable». Indic¢ que los casos deben resolverse porque «la informaci¢n est aqu¡ (en Uruguay), y si no, llegado el caso, pediremos colaboraci¢n internacional».
En este nuevo panorama pol¡tico uruguayo algo ha cambiado. Haber pensado un lustro atr s que el primer mandatario dialogar¡a con los familiares de los desaparecidos era pol¡tica ficci¢n. Menos aon, que se sentara a conversar por m s de dos horas con uno de los l¡deres hist¢ricos de la guerrilla tupamara, Jos’ Mujica.
Pero nada es casual. La causalidad de que la izquierda sea la primera fuerza electoral en el pa¡s seguramente nos deparar nuevos movimientos en el ajedrez de la pol¡tica oriental.
Alberto Bastia
Jefe Corresponsal¡as Informativos.Net en Am’rica Latina
Claudia Louza
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica latina
«NO TENGO UN OPTIMISMO CONTAGIOSO»
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