Sostiene CassiÓ Just, ex abad de Monserrat, que en la Iglesia ½hay una especie de obsesión por los temas de sexo+. Ahora me entero. Yo pensaba que la obsesión estaba más bien en la erotizada sociedad occidental, donde la desmoralización reinante ha provocado una patológica necesidad de compensar sus frustraciones sexuales. Y en mi ignorancia creía que la Iglesia enseñaba que el mandato moral de la rectitud sexual está en sexto lugar, por ser el sexto mandamiento del Decálogo y la sexta bienaventuranza. Examinando además las encíclicas y demás documentos extensos de Juan Pablo II, había sacado también esa misma impresión, que según el ex abad debe ser errónea.
En fin, tendré que informarme mejor no vaya a ser que CassiÓ Just esté en lo cierto y tenga que despreocuparme del trato con Dios, de la preocupación por mi familia y por los necesitados, de la defensa de la vida, de la pobreza de espíritu, de la mansedumbre, de la justicia y de no ser resentido, a fin de obsesionarme un poco sexualmente y ser as¡ un cat¢lico m s en consonancia con lo que dice Just que pide la Iglesia. Aunque tambi’n cabe la posibilidad de que el equivocado sea ‘l y que est’ proyectando en la Iglesia sus propias preocupaciones. La verdad es que, aunque lo sentir¡a por ‘l, preferir¡a esto oltimo, pues no me gustar¡a tener que obsesionarme.
Anna M Gimpera Garriga
OBSESIÓN SEXUAL
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