Hay que sentar las bases para que de una vez por todas la actividad económica andaluza sea rentable en todos los sectores. Sierra Nevada no lo es, pese a ello piden una Olimpiada. Juan Miguel Martínez-Cañavate Rodríguez-Acosta, ex director general de Cetursa, ha escrito en un medio de comunicación lo siguiente, que comparto.
Mi preocupación es si puede Sierra Nevada aplazar las necesarias inversiones hasta saber si tenemos o no Olimpiada.
Una estación de esquí no depende de un evento de esta categoría, sino del día a día, año tras año; es verdad que un acontecimiento así traería nuevas instalaciones e infraestructuras, pero yo me pregunto: +es necesario que nos den el evento para que estas obras se realicen o debemos ser lo bastante serios para pensar que haya Olimpiada o no éstas se deben abordar?
En la actualidad Sierra Nevada en su operativa diaria sigue produciendo pérdidas, no continuemos por ese camino, corrijámoslo y, sobre todo, pensemos en hacer las inversiones para consolidar lo que hay ejecutado contribuyendo a cambiar sus resultados econ¢micos.
Granada debe recapacitar ya no sobre la Olimpiada, sino sobre lo que Sierra Nevada puede aportar a la provincia; cuando me refiero a Sierra Nevada lo hago pensando no s¢lo en Granada capital, sino tambi’n en todos esos pueblos circundantes que ven el oro blanco y no lo tocan, G_’jar Sierra, Lanjar¢n, Nig_elas, D¡lar, todos podr¡an ser receptores de important¡simos flujos de capitales, generadores de riqueza y puestos de trabajo.
Baqueira Beret, nuestra competidora m s importante, est inmersa en un plan que pr cticamente ampliar su zona esquiable en un 50%, instalando doce nuevos telesillas desembragables, lo que incrementar su capacidad de transporte en cerca de 30.000 personas hora, ampliando nuevos accesos a poblaciones y valles; todos estos proyectos supondr n un sustancial impacto socio-econ¢mico para la zona. Estas ampliaciones dar n lugar a que la es-taci¢n de Baqueira ser casi el doble de la estaci¢n de esqu¡ de Sierra Nevada.
Si el Ayuntamiento decide ir adelante con el proyecto ol¡mpico, ‘ste debe contemplar desde el principio la opci¢n de que las Olimpiadas no se celebren, que no sea tiempo y dinero perdido; ser¡a maravilloso que consigui’ramos la Olimpiada, pero si no es as¡, no nos durmamos en los laureles y que los proyectos relativos al rea esquiable se lleven a cabo con visi¢n de rentabilidad econ¢mica, lo m s urgente posible, con o sin Olimpiada.
Mar¡a A. Gonz lez Jim’nez Granada
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