El sistema de acceso a la función pública hace aguas, es obsoleto. Debe cambiarse por otro donde se valoren otros criterios como experiencia, currículum, etc. Es muy discutible siempre la nota con que califica un tribunal de oposiciones. Un botón de muestra es este que ha contado Delfi Bastos González, profesora titular del Departamento de Física Aplicada, Universidad de Granada.
La casualidad me ha llevado estos días a vivir de cerca las oposiciones de enseñanzas secundarias. Un familiar mío ha venido a Granada para presentarse por la especialidad de Geografía e Historia a esta convocatoria. En el primer sorteo del examen tuvo suerte y le tocaron dos temas que se había preparado. Decidió escoger el relacionado con La segunda república y la guerra civil española, tema que consideraba más difícil de desarrollar y por tanto pensó que puntuaría más. Salió, como era de esperar, contenta y esperando tener una buena calificación. La sorpresa fue una semana más tarde cuando salieron las listas de aprobados y para ello hay que sacar m s de un 5,000 (algon d¡a preguntar’ c¢mo se puede calificar con tres decimales) y ella no estaba en la citada lista. Tengo que aclarar que la publicaci¢n de la lista de aprobados del primer examen se hace 24 horas antes de la convocatoria del segundo examen y que no hay ningon derecho a reclamaci¢n. Como no pod¡a creer que en una convocatoria poblica como ‘sta no haya derecho a saber, por lo menos, la nota que se ha obtenido y los criterios de evaluaci¢n, pr cticamente obligu’ a mi familiar a ir a preguntar si pod¡an comentarle su examen y decirle la nota que hab¡a sacado. El miembro del tribunal que nos atendi¢ nos dijo que ten¡an absolutamente prohibido por la norma hacer comentario alguno de la correcci¢n del examen. Para indignaci¢n m¡a a_adi¢ que tampoco servir¡a de nada porque los criterios con que ellos hab¡an corregido los ex menes no iban a servirle con otro tribunal al que pudiera presentarse. Por supuesto, tambi’n dijo que no era posible siquiera saber la nota que ten¡a en el examen.
A estas alturas sigo sin poder creerme lo que ha pasado. Ordeno ideas. En una oposici¢n poblica en la que los/las opositores/ras se juegan el futuro profesional, no hay ninguna informaci¢n previa ni derecho posterior a saber criterios de correcci¢n del examen, cu ntos miembros del tribunal lo corrigen (lo integran cinco personas), notas por debajo de 5,000, ni opci¢n a reclamaci¢n. Y me surgen serias dudas. ¨D¢nde est lo poblico de la convocatoria?, +es constitucional la indefensi¢n de los/las opositores/ras?
Yo tambi’n soy docente y la sola idea de pensar que yo pudiera decirle a mis alumnas y alumnos que no pueden ver su examen porque una norma superior me lo impide hace que se me caiga la cara de verg_enza. Pero eso no le ocurri¢ en absoluto al miembro del tribunal que se bas¢ en la prohibici¢n y en la norma al negarle cualquier informaci¢n acerca de su examen; ni al se_or Pezzi cuando firm¢ la normativa de la convocatoria por Andaluc¡a,
Con esta carta no quiero decir, por supuesto, que el suspenso de mi familiar haya sido injusto, Lo que quiero denunciar y espero sirva para reflexionar es que hay mecanismos para que una convocatoria de este tipo sea lo m s transparente posible (como estaba planteada anteriormente, por ejemplo, en la que el examen se le¡a por el/la opositor/ra a los miembros del tribunal) y, sin embargo, se ha optado por el oscurantismo en el proceso. Supongo que alguien sabr qui’n se beneficia con esta elecci¢n.
Ana Carvajal Becerra
M laga
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