Mi enhorabuena a la Policía granadina por su templada actuación en el difícil ambiente del botellón. Es su deber. Pero no debemos olvidar que es una misión muy incómoda y que realizarla con moderación debe suponer un desgaste psicológico muy considerable. Me parece muy positivo que recordaran a los grupos sus deberes cívicos, que identificaran a alguno de sus miembros para que quedara como responsable de la limpieza de los restos de ese grupo y que hicieran controles de alcoholemia a los conductores de la zona. Ahora bien, estas medidas que podríamos denominar «pedagógicas» no deben llevar a descuidar la exigencia de la ley medioambiental vigente: impedir los ruidos excesivos en la calle a partir de la hora fijada, control de puertas y ventanas de los establecimientos nocturnos para evitar que el ruido de la música salga al exterior, impedir que saquen bebidas a la calle, así como la venta de alcohol a menores. Los jóvenes tienen que hacerse a la idea de que ya no se les permite seguir bebiendo mucho por poco dinero a costa del bolsillo y el descanso de los dem s.
Ana Carvajal Becerra
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