Este año el ganador de la edición del ½Pizzero del año+ no vive en Nápoles, cuna de la pizza, ni en Italia. Y ni siquiera es cocinero de profesión. Se llama Giovanni Pross y es un misionero que trabaja en Kisangani, República Democrática del Congo. Hace dos años, el misionero, de origen italiano, escribió a la Asociación de pizzeros de Italia para que le dijeran cómo se construye un horno de leña, cómo se prepara la pizza y las recetas más conocidas. Llegó la respuesta y el padre Giovanni se puso con las manos en la masa, empleando como combustible los desechos de las grandes serrerías, situadas cerca de la misión. Con la pizza, la misión ha logrado producir alimentos a costes bajísimos, y ayudar a personas de lugares cercanos dando de comer a sus chavales y enseñándoles un oficio que puede garantizarles un trabajo futuro. Por eso, aunque la situación en el país empeora y el Congo sigue envuelto en un conflicto en el que entran otros países del continente, la pizza de Kisangani sigue saliendo del horno.
Carla Serrano Saquet
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