Mucho liberalizar la economía y acabar con el servicio militar obligatorio, pero en Enseñanza seguimos anclados en el obsoleto sistema estatalista napoleónico, porque los políticos tienen miedo a que se vacíen sus centros de adoctrinamiento que alimenta sus graneros de votos, y de escasa calidad educativa. Los padres, que somos -y no el Estado- los titulares del derecho a educar a nuestros hijos, no disfrutamos de libertad para escoger el centro que prefiramos. Pues sólo son subvencionados los centros de iniciativa social que se pliegan a las exigencias ideológicas del alimentar los graneros de votos de los políticos. Con lo cual los centros no concertados, religiosos o no, resultan prohibitivos para los que no somos ricos. Las subvenciones deberían ir para cada alumno y no para las instituciones. Así la persona podría escoger. Y empezaría a haber verdadera competencia. Y mejoraría la calidad de la enseñanza. Y la sociedad ahorraría muchísimo: pues está comprobado que los centros no estatales rentabilizan mucho mejor los recursos. Los centros estatales deben cumplir una funci¢n subsidiaria, pero no monopolizar la ense_anza para manipularla ideol¢gicamente, como pasa ahora. Somos los padres quienes tenemos que decidir el enfoque escolar que queremos para nuestros hijos, puesto que somos nosotros quienes cargamos con las consecuencias de la educaci¢n que reciban. No puede ser que los pol¡ticos nos los echen a perder para ganarlos para su causa, y que nosotros paguemos los platos rotos.
Camilo Amaro Alonso
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
