Más vale lo defectuoso conocido que lo aparentemente bueno por conocer. Es lo que me ha venido a la cabeza al conocer la estimulante noticia de la reconciliación del príncipe Andrés y Sarah Ferguson después de cuatro años de divorcio. Y habría que tenerlo más en cuenta, ahora que son tan frecuentes las noticias de rupturas matrimoniales. Mientras haya respeto mutuo, hay que luchar por el propio matrimonio. No se resuelven las cosas por cambiar de pareja. Si el problema está en actitudes erróneas, la solución va por la línea de intentar corregirlas y no por la de empezar de nuevo con otra persona manteniendo los errores anteriores. Así lo demuestra el hecho de que el índice de separaciones aumenta entre los divorciados y vueltos a casar. Pues muchos han recurrido al divorcio sin haber intentado arreglar las cosas y, en consecuencia, tropiezan de nuevo y con la misma piedra cuando vuelven a casarse. Hace poco leí en la Prensa que un psicólogo estadounidense afirma que en los años 60 y 70 se dec¡a: «Si no te entiendes con tu pareja, c mbiala». Pero que, despu’s de la experiencia de los oltimos 30 a_os, la mayor¡a de los expertos han cambiado de consejo: «Si tu matrimonio no funciona, arr’glalo».
Jos’ A Miranda Mart¡nez
