No me preocupa, de verdad lo digo, que estas elecciones las haya ganado la derecha – soy de los que creen que no existen derechas e izquierdas tratadas así, de forma genérica, sino gente democrática de derecha y gente democrática de izquierda, y también gente poco democrática agazapada detrás de pretendidas ideas de uno u otro signo para ver de imponerlas a los demás con su estilo poco liberal -, sí lo hace que las haya ganado esa derecha en particular. También me preocupa que una derechona como ésa haya conseguido la mayoría absoluta – en Austria por bastante menos que eso de aquí se ha armado un cirio de mucho cuidado -, por el significado de empobrecimiento en el talante liberal de mucha gente de este país, demasiada para mi gusto particular, porque solamente hace falta tirar brevemente de hemeroteca para saber de qué va esa derecha concreta en particular. Dos guindas acerca de ese pastel, los espectaculares resultados del PP en El Ejido, donde el PP y su fascista alcalde han capitaneado la explosi¢n racista, y la inmediata reclamaci¢n de los obispos de volver a implantar la obligatoriedad de la religi¢n en la ense_anza.
Por la misma clase de motivos no acab¢ de convencerme del todo la fracasada alianza PSOE/IU – no me lo creo en absoluto que tal paso representa un paso hacia la unidad de la izquierda -, de la misma manera que hace m s de veinte a_os tampoco lo hizo la continua exaltaci¢n a la unidad dentro del mismo partido de los que por aquel entonces llamaban euros y los prosovi’ticos y leninistas, realizada ¥como no! por estos oltimos. No me queda fe en grado suficiente como para atribuirles alguna clase de liberalismo pol¡tico, la base misma del sentimiento democr tico, de la gente de las diversas facciones en que se divide la que se pretende la izquierda aut’ntica, transformadora dicen ellos, mientras vayan por el mundo imbuidos de esta aureola imperecedera de poseedores de la verdad que les caracteriza, incompatible del todo con la esencia misma del sentimiento pol¡ticamente liberal y no dogm tico. Pero con todo y eso, ni que fuera tap ndome la nariz tanto por esta causa como por una serie de otras cuestiones – como por ejemplo el show de las primarias, las maniobras de los tres tenores, etc. -, vot’ socialista y por tanto soy uno de los que les han hecho compa_¡a en la reciente derrota.
Seguramente por eso me voy a permitir el lujo de decirles que me decepcion¢ la pobreza de la campa_a electoral que realizaron. No es que piense que si en los pueblos, en el m¡o sin ir m s lejos y s¢lo por poner un ejemplo, se hubiese puesto algo m s de ‘nfasis en hacerla, colgando carteles y pancartas desde el primer d¡a y no a mediados de la segunda y oltima semana de campa_a, las cosas habr¡an cambiado de forma sensible, pero la desmovilizaci¢n que tanto este hecho como otros del mismo tenor y estilo pusieron de manifiesto, no es una cosa buena, ni para ellos como partido ni para el pa¡s en el sentido m s amplio posible. Si estuviera en su lugar tambi’n me har¡a mirar el trasvase de votos casi matem tico en segon que barrios entre ellos y el PP, que pone el dedo en la llaga al hecho de que no parece que les sea posible, tampoco a ellos, repicar las campanas e ir a la procesi¢n de forma simultanea, por muchas sevillanas y ferias de abril que prediquen algunos de sus l¡deres de por estos lares. A la hora de la verdad est claro que, para defender la idea de la Espa_a Una a machamartillo, los partidarios de eso conf¡an m s en el PP.
A los de Esquerra Republicana de Catalunya les dir¡a que no deben desanimarse por el resultado. No era su momento, porque su diputado, ni que hubieran sido finalmente dos, pod¡a frenar lo que finalmente ha sucedido, y esto hizo que bastante gente que m s de una vez y de dos les ha votado a ellos, esta vez no lo haya hecho. Tambi’n creo que tienen bastante trabajo a realizar por estos andurriales de por aqu¡, especialmente si el Molt Honorable y los suyos quieren darse cuenta de una vez de la dura sacudida que ha sufrido su estrategia de ser fuerte en Madrid, usando los votos de su coalici¢n para el chantaje pol¡tico permanente, ahora que se ha dado la vuelta a la tortilla y son ellos quienes se van a ver en esta misma situaci¢n en el Parlament de Catalunya sin nada realmente importante que ofrecer a cambio, y, en lugar de culpar a los dem s de sus penas, se dedican de una vez a mirar de hacer aquellas cosas que convienen realmente al pa¡s donde gobiernan y no a su peculiar y personalista formaci¢n pol¡tica.
