El régimen foral hace que los navarros miren por sus dineros. Han rechazado la propuesta del PSN e IU sobre la distribución de la píldora abortiva en los hospitales públicos. Con la experiencia de las denuncias a las tabaqueras, esta medida les ha ahorrado las indemnizaciones que habrían tenido que pagar ante los efectos nocivos de la RU-486. Por algo no se ha comercializado hasta ahora más que en tres países del mundo, uno de ellos China, donde no creo que sea costumbre que el Estado atienda reclamación alguna. Y es que, entre sus efectos no deseados, este preparado produce en un tanto por ciento no despreciable de casos, dolores abdominales, metrorragias -a veces copiosas-, expulsiones incompletas que obligan a practicar un legrado, etc. Con lo que no se consigue el efecto pretendido: producir un aborto ½en oculto+. Pues esas complicaciones requieren asistencia médica. Y aparte, incluso cuando no se producen, está indicada esa asistencia en tres momentos: antes de tomar la píldora, al producirse la expulsi¢n y algunos d¡as despu’s para comprobar que todo marcha bien.
Jos’ G. Gonz lez S nchez
M laga
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