Es la segunda vez en pocas semanas en que se pone en evidencia la parcialidad de los tribunales ruandeses: arbitrariedad muy grave porque en ambos casos se habían dictado sendas penas de muerte. Dos sacerdotes del clero diocesano de Nyundo (Ruanda) han sido declarados inocentes de la acusación de genocidio y de otros crímenes contra la humanidad. El miércoles 25 de octubre, la Corte de apelación aceptó el recurso presentado por los dos sacerdotes, Edouard Nturiye y Jean-Franþois E. Kayiranga, que habían sido condenados a muerte por el Tribunal de primera instancia de Kibuye, el 17 de abril de 1998, ordenando su inmediata puesta en libertad. A la salida de la cárcel les esperaban el obispo de Nyundo, el abogado defensor y un colaborador de la Nunciatura. Poco antes, el pasado 15 de junio, los tribunales ruandeses habían absuelto de la misma acusación de genocidio a monseñor Augustin Misago, obispo de Gikongoro, que llevaba un año detenido en la cárcel de Kigali a pesar de sus precarias condiciones de salud. ¨Para qu’ sirve la ONU si se abstiene de intervenir ante injusticias tan flagrantes como ‘stas? ¥Claro!, como ‘stos no ten¡an pozos de petr¢leo…
Jos’ Nicol s Molina Vald’s
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