Disfrutar de unos días de vacaciones es más necesario que nunca ½en la sociedad actual, con frecuencia frenética y competitiva, en la que predomina la lógica de la producción y del lucro a veces en detrimento de la persona+. Lo afirmó Juan Pablo II.
Recuperar el equilibrio interior. Las vacaciones son adecuados períodos de descanso, en los que se recuperan energías y al mismo tiempo se vuelve a encontrar un justo equilibrio interior+.
Las vacaciones tienen que ser utilizadas de manera sabia para que sean de provecho para el individuo y la familia, gracias al contacto con la naturaleza, a la tranquilidad, a la oportunidad de cultivar más la armonía familiar, las buenas lecturas y sanas actividades recreativas; gracias sobre todo a la posibilidad de dedicarse más aún a la oración, a la contemplación y a la escucha de Dios+.
El Santo Padre recordó aquel pasaje en el que Jesús dice a los apóstoles que han regresado de una misión: ½Venid a un lugar apartado y solitario y descansad un poco+. öJesos y los disc¡pulos –aclar¢–, cansados por la incesante actividad en medio de la gente, sent¡an de vez en cuando la necesidad de un momento de calma+.
Ana Carvajal Becerra
Granada
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