Tristeza por los asesinados de ETA, pero aliviados y orgulloso de lo que es capaz de hacer la sociedad por defender la vida, la libertad frente al terror satánico de ETA. Sevilla, los sevillanos no dudaron en ponerse a colaborar en busca del terrorista huido. No le temieron a las balas ni a los coches bomba que estos utilizan en su huida. Taxistas y viandantes, ciudadanos anónimos, colaboraron con la policía. Los coches, las emisoras de radio y teléfonos móviles fueron utilizados por los ciudadanos, dejando su trabajo, en colaboración espontánea, para perseguir, localizar y detener al terrorista huido. En Sevilla tuvo que ser, pero podría haber sucedido, sucederá, en cualquier punto donde haya gentes valientes, generosas, solidarias, amantes de los derechos humanos y de las libertades propias y ajenas.
Un juez andaluz, Baltasar Garzón inició el proceso para que los crímenes del dictador Pnochet no quedara impune, otros andaluces, los sevillanos, han hecho que los sanguinarios etarras no prosigan su diab¢lica tarea. Matan, pero no vencen ni convencen. Vaya toda la olidaridad con las familias de las v¡ctimas de la banda asesina, pero todos unidos a favor de la vida.
Marcos Guti’rrez Sanju n
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