Antes lo hablaban a escondidas. Pero ahora incluso lo reconocen abiertamente. Ante el asombro y rechazo de muchos de sus colegas, el polémico genetista Gregory Stock ha manifestado que la ingeniería genética tiene que favorecer la creación de un «supermercado genético para comprar un bebé» y fabricarlo de acuerdo al gusto del cliente, seleccionando el embrión y determinando sus cualidades en cuanto a su carácter, inteligencia y comportamiento. Durante una Convención Anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva y ante unos 4 mil médicos realizada en San Diego (California), el controvertido científico afirmó que dentro de 20 años los humanos abandonarán el acto sexual para garantizar la reproducción de la especie. Y, para acabar de arreglarlo, justificó su postura con un razonamiento que produce escalofríos porque recuerda los planteamientos nazis: «Pienso que comenzaremos a considerar a nuestros hijos demasiado importantes como para confiar su futuro al encuentro casual entre un ¢vulo y un espermatozoide». Para m¡ que, una vez pasada la amenaza nuclear, el mayor problema de la humanidad es esta nueva amenaza tecnobiol¢gica.
Francisco Arenillas Tejera
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