Ha caído otro torturador. Y van unos cuantos. Lamentablemente, no caerán todos. Sería imposible juzgar a tantos millones de personas. Todos aquellos que a cada desaparición giraban la cabeza o murmuraban el «algo habrá hecho». Todos los que justificaban las torturas y desapariciones con «era subversivo» o «era comunista». Los que pretendían no enterarse. Y los que apoyaban, comenzando por esa oligarquía improductiva que, ayudada por las mafias militares, sumió Argentina en el más negro y profundo de los pozos de la miseria, económica y humana. No se los podrá juzgar a todos, pero la Historia ya ha dado su veredicto. Es una pena que nosotros, en un Estado de Derecho, no podamos aplicar la Ley del Talión. Pero tampoco serviría para resarcir a la sociedad por el tremendo horror que causaron. Pero no perdonamos, no olvidamos, y, tarde o temprano, se hará Justicia.
Joan Andreano Weyland
Barcelona
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
