249
Ante tantas circunstancias que se presentan en la vida me da la impresión que, de forma inexorable se cumple esta ley de «Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie»:
«Había un trabajo importante para hacer y Todos estaba seguro que Alguien lo haría. Cualquiera lo podría haber hecho, pero Nadie lo hizo. Alguien se disgusto al respecto, pues era trabajo de Todos.
Todos pensó que Cualquiera lo haría, pero Nadie se dio cuenta que Cualquiera no lo haría. Termino en que Alguien culpo a Todos cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho!»
Tal vez por eso exista el trabajo en equipo, con responsabilidades distribuidas. Tal vez sea muy realista el refrán ese de «el ojo del amo engorda al caballo».
Marcos Gutiérrez Sanjuán
