Me parece que ha dado en la diana el Vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina General cuando, en el VII Congreso Nacional y I Internacional sobre esta materia celebrado en Granada, ha señalado que los promotores de la eutanasia invocan el derecho a la autodeterminación para oponerse al artículo 15 de nuestra Constitución, que reconoce el derecho a la vida. Olvidan que hay derechos irrenunciables: nadie tiene derecho a renunciar a su dignidad, a su libertad o a atentar contra su vida, porque éstas no se las han dado a sí mismos, sino que son dones recibidos del Creador. Por eso, la ética médica obliga a tratar de aliviar el sufrimiento de los pacientes terminales y, siempre, a consolarles. Igual que prolongar artificialmente una vida cuando no hay esperanza de curación es un ensañamiento terapéutico, así también provocar directamente la muerte «para que no sufra» es algo totalmente contrario a la deontología médica. El médico tiene que reconocer sus límites. No es Dios para dar o quitar la vida. Cuando no pueda curar, deber aliviar y consolar al paciente para ayudarle a llevar su dolor con dignidad humana. Pero no tiene derecho a matar al enfermo, ni siquiera cuando ‘ste se desespera y se lo pide. Colaborar¡a a un suicidio. Y el suicidio no es una muerte digna de ningon ser humano.
Jose A Miranda Mart¡nez
UN DERECHO IRRENUNCIABLE
222
anterior
