La Asamblea de la ONU en Nueva York ôMujeres 2000ö, también llamada ôPekín+5ö, ha supuesto un serio varapalo al lobby feminista y gay, que no convenció a los países miembros de lo que ellos denominan ôderechos sexualesö de las mujeres. A pesar de las intrigas de sus ONGs que, no obstante su escasa militancia, contaron con generosa financiación pública y el respaldo de parte de la delegación de EE.UU., Alemania y países nórdicos, no lograron imponer sus pretensiones. Y es que cayeron mal sus actitudes centradas en sus propios intereses y que se desentendían de las verdaderas urgencias de las mujeres en todo el mundo. Así lo admitió la congresista Silvia Costa, representante italiana, quien reconoció que en muchos momentos esas delegaciones ôparecían más preocupadas de los derechos individuales de sus ciudadanas, que del bienestar general de las mujeres del mundo». Al final, la realidad se impuso a las presiones ideológicas de los fuertes.
Lourdes M Sánchez Ros
Valencia
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