Quisiera llamar la atención sobre una frase que cada día se usa más, especialmente cuando parece que vuelven a tomar cuerpo los conceptos simples, muy alejados de las ideas más alambicadas que parecen quizás más adecuadas para definir algo tan complejo como la realidad. La frase es : ôYo sólo sé que…ö, pariente próxima de aquel otro gran argumento dialéctico: ôíPorque sí!ö. Expresa un concepto diabólico, amigo de ideas totales, sin matices, y de una pobreza que se explica sola, contenida de forma íntegra en el mismísimo concepto que expresa, porque mal vamos, lógicamente, si quien se expresa ôsólo sabe que…ö. Señal difícilmente discutible de que no sabe gran cosa. Me lo recuerda el comportamiento de los partidos vascos que podemos asumir como democráticos, y no me refiero, claro, sólo a los nacionalistas. Todos hablan de diálogo sin que parezca que sean capaces de hablar entre ellos. Se olvida con demasiada frecuencia que algo tan fundamental para la sociedad civilizada como el diálogo, esa herramienta omn¡moda en un mundo en libertad, s¢lo puede desempe_ar su papel si todo el mundo juega de verdad – y, encima. juega limpio – y si realmente se quiere que sirva para algo. Y no s¢lo en pol¡tica, claro.
Creo, cada vez con m s ‘nfasis, que la gente del PNV i EA har¡an muy santamente desmarc ndose mucho m s de lo que lo hacen del conglomerado HB/EH/ETA/Jarrai. No me parece que sea suficiente no estar de acuerdo con los asesinatos y las otras manifestaciones fascistas de esta gentuza. Leer que Otegui, que pasaba por ser el l¡der moderado de la +izquierda? abertzale, aprovecha el asesinato de un periodista – que se me da una higa si era de derechas o de izquierdas, si hab¡a sido encarcelado por comunista y antifascista en tiempos de Franco o era de los de aquella situaci¢n, si era m s o menos partidario del imperio espa_ol o de la independencia vasca, porque se limitaba a opinar libremente en un pa¡s razonablemente libre, donde no hay otro atentado a la libertad de expresi¢n que los que ejecuta la barbarie del famoso conglomerado – diciendo que con su crimen ETA «pone sobre la mesa el papel de los medios de comunicaci¢n y de determinados profesionales de los mismos que, a su juicio, plantean una estrategia informativa de manipulaci¢n y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado», sin o¡r a rengl¢n seguido a los del PNV y EA rompiendo «ipso facto» – no para las calendas griegas – cualquier lazo y cualquier relaci¢n con esa gente, aunque tampoco est’n interesados en tener demasiada con los del PP y el PSOE, usufructuarios de las rentas que la bestialidad de sus socios de Lizarra les dan, en contra ni m s ni menos que de los totalmente leg¡timos intereses soberanistas de una buena parte del pueblo vasco, me acongoja siceramente.
No me creo lo que dec¡an los carteles de una manifestaci¢n que se hizo por ah¡ para expresar la repulsa por el asesinato del periodista:
«Arzalluz… se_ala; HB-EH… apunta; ETA… dispara», pero me parece que determinados nacionalistas har¡an bien revisando muy a la baja el car cter de verdad inmanente que demasiadas veces dan a sus postulados y evitar as¡ caer en una entelequia tan b rbara como asimilarse de alguna manera con esa clase de gente, que nadie m¡nimamente civilizado puede sentir compa_eros suyos, entre otras cosas porque el Pa¡s Vasco que pretenden unos y otros no s¢lo no se parece en nada sino que es netamente antag¢nico. Hace unos d¡as el l¡der del PNV preguntaba por una f¢rmula mejor que el pacto de Lizarra. A mi me parece mejor cualquiera que involucre a la mayor¡a del pueblo vasco, sin referencias ret¢ricas sino pr cticas, de hoy y de ma_ana, relacionadas en cualquier caso con la conveniencia de andar solos por el mundo por una serie de cuestiones objetivas de las que es preciso convencer a la mayor¡a de la gente para que lo deseen como una opci¢n pol¡tica que pueda mejorar en su opini¢n su vida colectiva. Me parece bastante claro que la compa_¡a del conglomerado no lleva las cosas por este camino.
He le¡do que Mark Twain dec¡a que era preciso dejar las ideas en el cielo, porque si bajan a la tierra todas acaban haciendo una breve visita al burdel. Me da la sensaci¢n que las hay que m s que hacer breves visitas a tan lodico establecimiento se instalan all¡ de forma definitiva, incluso plantando en ‘l para su disfrute un jard¡n donde florecen flores dial’cticas de tanto fuste como los «yo s¢lo s’ que…» y los «¥porque s¡!».
Jordi Portell
