Las ideas que de la izquierda se trasmiten, en una situación de crisis generalizada, requieren claridad y determinación en los pasos a dar- si es que se entiende la gravedad del momento y la necesidad de dar una salida que implique el protagonismo político obrero y popular-.Pero en realidad, lo lamentable, es que éste campo militante está también sumido en la confusión y de esa forma no pueden, esas organizaciones, jugar ningún papel para que la crisis actual se transforme en una crisis revolucionaria. Lo que no obsta para que la izquierda, sin la más mínima responsabilidad, a tontas y a locas, por mera necesidad de protagonismo ineficaz, salga a exigir renuncias de ministros y caídas del gobierno que tienen poco valor propagandístico y mucho menos real, efectivo, concreto, para los trabajadores.
Dos notas del Semanario Propuesta: colocándose a ambos lados de la barricada.
Un ejemplo puede servir, para entender el desasosiego y la gravedad de la vacilación política como estilo. En el peri¢dico de una de las corrientes que conforman IU (un ¢rgano partidario y no publicaci¢n de opini¢n plural), ante las alternativas a propiciar y en p ginas seguidas, se dicen dos puntos diametralmente opuestos para encarar la situaci¢n actual. En el Semanario Propuesta del 19/7 se exalta la conformaci¢n del Frente Nacional contra la Pobreza, una alternativa de la burgues¡a sin duda, con figuras pol¡ticas de la burgues¡a, con la Iglesia y los empresarios y el CTA de maestro de ceremonias. Con el exclusivo objetivo pol¡tico de redistribuir la ganancia desde un sector burgu’s a otro. «Un espacio en el que debemos participar»-dice el Semanario- simplemente con el argumento que la «consulta popular» por un subsidio a los jefes de familia desocupados, significar¡a, de por si, la existencia de una alternativa popular «pol¡tica y social».
Aunque la nota period¡stica nombra con estupor una serie de «personajes» del progresismo de derecha y el «posibilismo» propimperialista, igualmente apoya la «diversidad planteada en este espacio» «donde los comunistas y la izquierda deben participar». Esto, pese haber reproducido en reportaje de la misma nota, a uno de los voceros del Frepaso, el economista Claudio Lozano, argumentando que tal frente «es una alternativa pol¡tica y supone el compromiso del conjunto de las representaciones que la integran». El Frepaso es claramente una propuesta de bosqueda de nuevos equilibrios para la crisis del capital, o sea un nuevo fraude en pleno montaje, proponiendo confiar en el Parlamento y levantando, poco a poco (» la crisis de representaciones pol¡ticas» obliga a la suavidad en este punto) candidatos de la burgues¡a para dirigir, otra vez, a los trabajadores. Luego, a p gina siguiente de la misma publicaci¢n, la contradicci¢n.
Una posici¢n, que si es tomada con seriedad, apuntar¡a a un lugar diametralmente opuesto; contra el «realismo», del «no se puede» y el «no hay condiciones», llaman a actuar como Fidel Castro y sus hombres al atacar el cuartel Moncada: «romper los l¡mites de lo posible».
¨Cu l es, entonces? Como se puede ver, no se necesita «romper los l¡mites de lo posible» para hacer un frente pol¡tico con las diputadas Elisa Carri¢ o Alicia Castro, el cura Farinello, Estela Carlotto o P’rez Esquivel o el ahora renegado pacifista, enemigo recalcitrante de la izquierda, Horacio Vertbistky.
Al «pecado», que significa de por s¡, el doble discurso en una corriente de izquierda, se agrega la gravedad de ser formulada en el medio de la crisis. Crisis que al final del tonel para los explotados y sin trabajo viene, si no hay orientaci¢n justa para la lucha y la movilizaci¢n inevitable, la locomotora que marcha de frente, previo paso, como la historia mundial lo ha ense_ado en repetidas veces, por la estaci¢n del «frente popular»; donde se crea una nueva esperanza en los escuderos pol¡ticos del capital, que actoan enga_osamente desde la izquierda.
Rutina e imposibilidad cr¡tica, cierran el paso de la izquierda hacia los trabajadores.
La carencia de pensamiento y reflexiones fundadas, para una perspectiva revolucionaria de los explotados, ante las consecuencias de la crisis y el pr¢ximo colapso, no es, no podr¡a ser, un producto intelectual personal o de la existencia individual de una inteligencia revolucionaria sobresaliente. Lo que representa una crisis, tambi’n, en el conjunto de la izquierda esta sembrada por la observaci¢n autista o simplemente la resistencia sectaria de haber llevado a cabo, de conjunto, un balance pol¡tico, de los motivos del fracaso de toda una d’cada. Balance imprescindible y necesario, en su momento, de haberse logrado en forma democr tica y sin la soberbia rid¡cula que lo neg¢.
Lo notable del tema es que, la imposibilidad manifiesta de las organizaciones de izquierda para intervenir ante la tama_a crisis nacional y del sistema, al menos en sus organizaciones de m s peso, no las lleva a estallido alguno (como si ocurri¢ en el 91, con Izquierda Unida y el MAS ante la incomprensi¢n de la derrota que implicaba el menemismo). Es que el signo distintivo, hoy, es el car cter superfluo y rutinario en el accionar y la incapacidad cr¡tica que las invade.
Sencillamente se muestran impotentes, de conjunto o aisladamente, para lograr hacer intervenir a los explotados en la inmensa crisis actual (que suma las caracter¡sticas de todas las anteriores a la vez: Tequila, Asi tica, Rusia, pero marcando una nueva magnitud en las crisis capitalistas por el manifiesto achatamiento, al tiempo, de las principales econom¡as del planeta)del nuevo sistema de acumulaci¢n, consolidado en la d’cada de Carlos Menem. Agravado, por el choque, generado en el «modelo» vigente, entre fracciones del capital por un aspecto de la acumulaci¢n actual: el plan de Convertibilidad y el 1 a 1 del peso con el d¢lar.
Si tomamos la situaci¢n del pensamiento te¢rico de las organizaciones marxistas en nuestro pa¡s, sobre la crisis y las respuestas pol¡ticas implementadas, no es por propensi¢n alguna al padecimiento y menos al repudio t¡pico de voluntades quebrantadas. Sino, porque son esas organizaciones, nos guste o no, la acumulaci¢n hist¢rica m s desarrollada de la vanguardia militante y por lo tanto candidatos naturales, deber¡an ser, a poner en movimiento de manera independiente a los explotados ante los golpes de las crisis.
Los grupos m s din micos en los oltimos a_os, DDHH y desocupados, llegando al fin de un ciclo.
Pero se ha demostrado que la izquierda no solo est inhibida de intervenir logrando unificar a los trabajadores en forma independiente, ante la crisis del capital y las secuelas del empobrecimiento masivo, las restricciones democr ticas, el avance fascista y la disgregaci¢n inevitable de la naci¢n; cuyos s¡ntomas han aparecido con el Patac¢n en Bs.As., la protesta de los Gobernadores de las provincias petroleras ricas y los proyectos dados a conocer, en medios de comunicaci¢n importantes de EEUU, para convertir a Argentina eximi’ndola de la deuda externa, en un protectorado para uso militar yanqui.
Adem s a actuado y actoa, facilitando la disgregaci¢n de las organizaciones sociales que mayor dinamismo tuvieron en los oltimos a_os: las organizaciones de derechos humanos y los nuclemientos de desocupados.
Las primeras, imposibilitadas de establecer un vinculo firme con los grupos de izquierda cargados de sectarismo, competencia y autoproclamaci¢n, han terminado un ciclo, cooptadas por los grupos vinculados a la socialdemocracia europea, algunas; sectarizadas y puramente simb¢licas, otras; convertidas en meros acumuladores de datos o simples bufetes profesionales las restantes. Nada de revoluci¢n, simplemente progresismo medi tico o aparatitos inotiles, al menos para la necesidad de organizaci¢n pol¡tica de los explotados.
Los desocupados y el plan de lucha lanzado
Los desocupados se han encontrado con las mismas dificultades: primero para nacer luego para desarrollarse y defender los reclamos de los sin trabajo y organizarse, han tenido que colocar distancia con las grupos de la izquierda pol¡tica. Lo que no es bueno, porque los ha alejado de las ideas, del debate y la pol¡tica, a veces desech ndola o consider ndola secundaria; exaltando y glorificando el «combativismo», el «activismo» en punto extremo y polarizado con el resto de las tareas pol¡ticas revolucionarias. Lo que los deja f cil presa, no a los dirigentes que mayoritariamente se destacan por su entereza e intransigencia, pero si a la mayor¡a de los desocupados, de las maniobras envolventes que llevan a cabo los que quieren construir alternativas de recambio falsas, confiadas en el sistema o en las posibilidades de su reforma democr tica.
El calificativo de «maniobra envolvente» no es una palabra tirada al aire. La propuesta de Asamblea Nacional de trabajadores desocupados y ocupados fue, durante muchos meses de este a_o, l¡nea de actuaci¢n de las organizaciones de desocupados m s concientes en la necesidad de unificar la lucha con los trabajadores ocupados y levarla a escala pol¡tica estrat’gica; objetivo que no prosper¢ porque las organizaciones que ahora convocaron en la Matanza a la Asamblea nacional piquetera se negaron sistem ticamente.
La Asamblea piquetera de Matanza llevada a cabo el 24/7 estuvo dentro de las propuestas, as¡ fue el anuncio, del lanzamiento del Frepaso y del prop¢sito de CTA, bastante poco serio para enfrentar la crisis de: «consulta popular» constitucional, no vinculante, por un seguro de desempleo.
Es cierto, que si este era el prop¢sito, los dirigentes De El¡a y De Genaro no pudieron bancar la presi¢n de los desocupados por las medidas de lucha unificadas-50 cortes de ruta- que comienzan el pr¢ximo martes, por dos reclamos fundamentales de la lucha actual: libertad y desprocesamiento de los luchadores populares. Pero no es menos cierto que el punto fundamental que debe acompa_ar la coordinaci¢n para la acci¢n, es el armado de una herramienta pol¡tica obrera y popular de masas que trace los objetivos pol¡ticos estrat’gicos de los explotados. De no ser as¡, de abandonar la importancia de la propuesta pol¡tica de los trabajadores desocupados y con trabajo, las luchas piqueteras ser n abarcadas por el Frenapo, por ejemplo, que esta lanzado con ese objetivo o por los partidos del capital que ya han comenzado la campa_a electoral. O lo que es peor y sin costo pol¡tico para la burocracia sindical, dejar desamparados, en cortes aislados de la movilizaci¢n de trabajadores, lo que facilitar la acci¢n represiva del Gobierno, puesta en marcha con las amenazas de «sedici¢n», que ya lanzaron el presidente y los ministros del Interior y de Trabajo.
Caminando hacia la unidad pol¡tica de los trabajadores y el pueblo y trazando objetivos estrat’gicos para intervenir en la crisis, por la derrota del imperialismo.
Esta es la peligrosa situaci¢n por la que atraviesa la crisis, carentes los explotados de unidad pol¡tica y herramienta propia. «Presionar» a la izquierda para que modifique su manera de actuar y de pensar, es tan inotil como reclamarle a la burocracia sindical -como hace toda la izquierda- a que lleve adelante el famoso paro general, el del recurrente «tiro del final», tras el cual, el capital financiero, los monopolios y la derecha, terminan imponiendo todos sus objetivos antiobreros despu’s de un paro. La obcecaci¢n en este punto es una demostraci¢n, si faltaba, de cu l es el prop¢sito de una izquierda electoralista y mayormente burocratizada y parasitaria.
Imposible, entonces, buscar por este camino, al menos en una etapa en la cual para la izquierda las respuestas a la crisis se colocar n en elegir algon diputado, o seguir, sin saber adonde, al cura Farinello, o a quien -y esto obligar¡a a una reflexi¢n- como Lila Carrio, Alfredo Bravo, Am’rica Gonz lez o Alicia Castro, acaban de dar el voto con el «culo», o sea dando qu¢rum en Diputados, para respaldar la ley de ajuste del Gobierno.
Enga_arse, con que se est ante la unidad antiimperialista, con elementos que nunca pusieron de relieve su antiimperialismo (CTA ocult¢ sucesivamente las resoluciones mayoritarias de sus congresos de reclamar el no pago de la deuda externa y uno de sus escribas a dicho que es una propuesta de la «izquierda fosilizada»; adem s su comportamiento «nacional» en el reciente conflicto de Aerol¡neas no sali¢ de lo simb¢lico) y alianza con sectores recientemente desprendidos del partido gobernante o ex funcionarios de Menem, significa una peligrosa impostura, que a los onicos que termina enga_ando es, otra vez, a los trabajadores.
Las fuerzas que buscamos un camino desde la cr¡tica a las posiciones de la izquierda «oficial», no pueden, por la dispersi¢n y la falta de unidad pol¡tica resolver el problema a voluntad, de un momento para otro y sin previa organizaci¢n pol¡tica.
En estas condiciones un aspecto central esta ubicado, en reivindicar que los revolucionarios solo pueden actuar seriamente a partir de las ideas, del an lisis s¢lido y desde el punto de vista de la lucha de la unidad social y pol¡tica de los trabajadores, que es la estrategia para que la existencia del trabajador aislado y disgregado se transforme en clase social y conciente. Unidad social y pol¡tica de los trabajadores, herramienta pol¡tica y reconstrucci¢n de los marxistas revolucionarios, son columnas estrat’gicas del periodo actual.
La cuesti¢n es como llevar a cabo esta estrategia desde la crisis actual y las respuestas que el pueblo da por sus necesidades y sus condiciones de vida y trabajo aniquiladas.
Nuestro punto de vista es intervenir fomentando la independencia pol¡tica y la autonom¡a en la organizaci¢n popular, empujando desde los actores reales de la resistencia la necesaria herramienta.
En un encuentro llevado a cabo semanas atr s en Avellaneda, de organizaciones de desocupados y con trabajo, un extraordinario y combativo dirigente desocupado de Chaco, planteo algo que muestra aquel aspecto, negativo y predominante, en el activismo, generado por la desconfianza a la pol¡tica y en los comportamientos sectarios y divisionistas de la izquierda. All¡ dijo el compa_ero: «ahora lo importante es la unidad para luchar y despu’s avancemos hacia la cuesti¢n de una herramienta pol¡tica».En realidad la unidad de acci¢n y la lucha por una herramienta pol¡tica son dos tareas comunes, pero ahora esta oltima es central, porque con motivo de la agenda electoral las luchas son usadas por los dirigentes sindicales y tambi’n dirigentes de algunas organizaciones de desocupados, con el objetivo de instrumentar propuestas falsas y desviar el combate hacia los recambios burgueses que sostienen para buscar un nuevo equilibrio del sistema del capital. Hoy lo primero es que los luchadores tengamos propuesta pol¡tica propia, plural y de masas, formas organizadas de expresi¢n pol¡tica ante la crisis y ante la legitimaci¢n del dominio pol¡tico del capital, que se intenta con la realizaci¢n de las pr¢ximas elecciones. Como punto de partida para la gobernabilidad y salida de la inestabilidad y la crisis.
Pero no intervenci¢n electoralista y de candidatos prefabricados y en competencia rabiosa, como lo hace la izquierda introduciendo un punto adicional en la confusi¢n. Una campa_a electoral de movilizaci¢n contra el enga_o de partidos y candidatos, denunciando a los «males menores» y las falsas alternativas en gestaci¢n y rechazando la democracia del imperialismo, que pone a sus mercenarios de corbata, a defender sus intereses en el Parlamento.
Bregamos por impulsar una gran movilizaci¢n pol¡tica electoral por el no voto que abra el protagonismo popular en asambleas para discutir que organizaci¢n necesitamos y que pa¡s precisamos, los trabajadores, los desocupados la juventud y todo el pueblo, para imponer nuestras necesidades. Para esto es necesario unificar y coordinar fuerzas, onicamente as¡, se puede llevar a cabo una campa_a de envergadura y no puramente simb¢lica.
Osvaldo Gonz lez.25/7.
