El estudio expone y analiza los nuevos instrumentos de gestión de recursos que están aplicando algunas administraciones públicas con el objetivo de incrementar la eficiencia en la prestación de los servicios públicos a los ciudadanos. Para ello, la investigación se nutre de la variedad de experiencias llevadas a cabo en sociedades de nuestro entorno y en distintos ámbitos, como el sanitario, el educativo y el económico, entre otros.
Equidad y calidad
En su análisis, los autores se muestran partidarios de replantear el modelo tradicional de gestión y abogan por un nuevo papel del sector público en el que éste adquiera relevancia no tanto como director/proveedor de servicios, sino como responsable de crear un marco favorable a la estabilidad institucional, a la confianza entre los distintos agentes sociales y económicos, y a las condiciones de competencia.
A las tradicionales exigencias de igualdad de trato y equidad en el acceso a los servicios públicos por parte de los ciudadanos, los investigadores añaden la necesidad de que el sector público adopte sistemas de gestión más eficientes que permitan mantener e incrementar la calidad de los bienes y servicios producidos. De esta manera, se posibilitaría una reducción del gasto para poder afrontar los retos presupuestarios venideros.
Excesiva intervención pública
Según los investigadores, las reformas del modelo de gestión tanteadas hasta la fecha en distintas sociedades desarrolladas tienen en común el motivo que las ha promovido: la preocupación por los efectos negativos que una intervención pública excesiva puede tener sobre la competitividad de los países en un contexto de globalización. En este sentido, el estudio subraya un dato revelador: el conjunto del gasto de las administraciones públicas supone casi el 50 por ciento del PIB en las economías avanzadas. Definido el peso y la relevancia de este sector, los autores apuntan como previsible que “un sector público eficiente que ayude al desarrollo económico, que no sea un lastre por su excesiva presión fiscal y gasto superfluo, resulte decisivo para la competitividad futura de los países”.
El peso excesivo de la política en las administraciones públicas y el fuerte arraigo del garantismo burocrático en la vida de las organizaciones administrativas son factores que pueden acabar condicionando, según los autores, la introducción de nuevos elementos de gestión en las administraciones públicas. Frente a la intervención y al exceso de burocratización, la nueva gestión pública se propone incrementar la productividad y la eficiencia, adecuarse mejor a las demandas reales de los ciudadanos, aumentar la calidad del servicio, y mejorar el control del gasto.
Nuevos instrumentos
Los expertos analizan y evalúan de forma pormenorizada los nuevos instrumentos que utiliza este modelo alternativo de gestión pública y que, principalmente, son:
1. La introducción de copagos (precios, tasas y tiques moderadores). Representan pagos por el uso de servicios públicos que tratan de repercutir al usuario una parte o la totalidad del coste del servicio. A diferencia de los impuestos generales, la coparticipación del usuario trata de relacionar directamente los pagos realizados con el beneficio por la utilización del servicio en cuestión. Pueden potenciar una mayor racionalidad en la demanda y reducir la presión fiscal sobre los contribuyentes. El estudio analiza y compara la aplicación de copagos en el ámbito de la atención sanitaria y de los medicamentos en diecinueve países de la Europa Occidental.
2. La utilización de vales, bonos o cheques-consumo. Consisten en una participación parcial o total del Estado en el consumo privado, por parte de los ciudadanos, de bienes o servicios que son producidos por empresas públicas y/o privadas. Este instrumento permite al ciudadano destinar los recursos que el Estado le asigna a aquella empresa u organismo que le ofrezca el servicio que mejor se adecue a sus necesidades. El trabajo profundiza en las experiencias de este tipo de instrumentod en los ámbitos de la educación, la promoción de empleo y la sanidad de distintos países.
3. Los incentivos monetarios destinados a conseguir que determinados agentes gestores se esfuercen en el desempeño de sus tareas, y los contratos programa entre el Estado y las empresas públicas para mejorar la gestión y la consecución de objetivos finales. El estudio analiza el contrato programa del Gobierno español con RENFE, el más importante llevado a cabo por la Administración española.
4. La contratación externa como alternativa a la producción directa mediante la cual una organización externa al sector público presta un servicio directamente al usuario. El libro presenta diversos casos de estudio (hospitales y servicios de recogida de basuras) con el fin de ilustrar las ventajas e inconvenientes de este instrumento de gestión.
5. Los mecanismos de licitación: subastas y concursos. Este instrumento se analiza desde perspectivas diferentes, utilizando los casos de las subastas del suelo y obras públicas en España, así como las subastas de licencias de telefonía móvil de tercera generación UMTS en países europeos.
6. La creación de mercados de derechos para gestionar recursos de propiedad común como los bancos de pesca y el medio ambiente. Una de las últimas propuestas que se analizan es la transferencia de derechos de contaminación aplicada en Estados Unidos dentro de un programa contra la lluvia ácida.
7. La creación de mercados internos de competencia pública donde las empresas públicas compiten entre sí para captar clientes y obtener fondos con los que actuar como proveedores de servicios públicos. Casos como el del sistema nacional de salud británico ilustran las particularidades de este tipo de instrumento.
LOS AUTORES
Guillem López Casasnovas es catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra y decano de la Facultad de Económicas. Licenciado con premio extraordinario en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona en 1978. Licenciado en Derecho en 1979. Doctor en Economía Pública por la Universidad de York (RU). En 1996 fundó el Centro de Investigación en Economía y Salud de la Universidad Pompeu Fabra, del cual es director. Sus principales líneas de investigación y docencia son la hacienda pública, en sus diferentes vertientes analíticas y aplicadas o de gestión. Entre otras responsabilidades, es codirector del Máster en Gestión Pública (UPF-UAB-Esade) y miembro de diferentes consejos asesores y editoriales de revistas de ámbito nacional e internacional.
Jaume Puig-Junoy es catedrático de Escuela Universitaria en el Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra. Licenciado con premio extraordinario en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Barcelona en 1983. Doctor en Economía en 1991 por la misma universidad. Sus principales líneas de investigación y docencia son la economía de la salud y la economía pública. Ha sido jefe de la División de Información del Servicio Catalán de la Salud y del Servicio de Presupuestos del Departamento de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Cataluña.
Juan José Ganuza es profesor titular interino del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid en 1991. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Carlos III de Madrid en 1996. Sus principales líneas de investigación y docencia son la teoría de juegos aplicada, el diseño de contratos y subastas óptimas y la economía de la información.
Ivan Planas Miret es profesor asociado del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra e investigador del Centro de Investigación en Economía y Salud. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pompeu Fabra en 1996. Máster en Economía Pública por la Universidad de York (RU). Sus principales líneas de investigación y docencia son la economía de la salud y la economía pública.
